No se puede definir a todo el mundo como bueno o malo, pero sí hay personas que son claramente buenas o malas. Si un sádico asesino en serie no es malo, y una persona que dedica su tiempo a ayudar a otras personas desinteresadamente no es buena… ¿entonces todo es relativo? ¿Estamos hablando de relativismo entonces? Hoy en día está muy de moda esto de decir que nadie es bueno o malo, que todo es relativo, que cada uno actúa como mejor cree, o como cree que es mejor para sí mismo, etc.

A mí, sinceramente, me suena a que esta tendencia, unida al individualismo creciente que cada vez se potencia más debido al auge de las nuevas tecnologías, no es más que una forma de excusarnos ante los comportamientos egoístas del ser humano que la sociedad cada vez promueve y normaliza más. Cada vez veo más postureo, más autopromoción por RRSS, mostrando una realidad falsa sin ningún tipo de fundamento, por el puro placer de “chulear” de lo guay que somos, o más bien, de suplir las carencias afectivas que tenemos a base de “likes”. Y el rollo del karma, está totalmente vinculado a esta visión de la realidad que resulta, al parecer, tan lógica. “Si haces el bien, recibirás bien; si haces el mal, recibirás mal”.

Desde que esto se ha puesto tan de modita, ya no confío tanto en si mi vecina del tercero me trae galletas caseras de vez en cuando por interés, para recibir de vuelta cosas buenas en la vida por parte de ese dichoso karma, o porque de verdad es una persona amable que disfruta siéndolo, desinteresadamente. Es como ponerse una venda en los ojos creer en el relativismo y en el karma, es como mirarse todo el rato al ombligo y actuar negando la realidad. Es ver la vida como un negocio, como si ser bueno fuera a asegurarte un futuro millonario, de pura felicidad. Es una patraña como una casa.

¿Cuántas personas genuinamente bondadosas han llevado una vida desgraciada, han sufrido muchísimo y no han recibido el amor que merecían por todo el que daban y estaban dispuesto a dar? ¿Cuántas personas malvadas, que disfrutan haciendo el mal para sentirse más poderosos, y/o les da igual aplastar a quien sea para beneficiarse ellos, viven una vida rodeada de cosas buenas y hacen lo que les viene en gana?

Luego está el tema de la conciencia, que igual esas personas malas por mucho que tengan en la vida, no son felices en el fondo… Seguramente, claro. Pero una persona malvada no suele escuchar mucho a la voz de su conciencia. Más bien la tiene en mute indefinidamente. Entonces, ¿dónde está el bien y el mal? El ser humano en su estado más puro es un ser necesitado de amor, y que ama. Cuando actuamos por amor, actuamos bien. Porque nuestra intenciones son puras, y ESO es el bien absoluto.

Una persona malvada puede fundar una ONG y ayudar a miles de personas, pero, ¿por ello está siendo buena? ¿Y si lo que lleva a esa persona a fundar la ONG es, únicamente la reputación que pueda obtener con ello? ¿Y si le importan un pepino las personas en situación de pobreza a las que esa ONG está ayudando? ¿Es buena persona?

Si la lucha del bien y el mal es algo interminable, será por razones que quizás no se puedan explicar a nivel mundano, y se requiera de profundizar más allá. Pero no todos tenemos la misma necesidad de trascender en la vida, supongo. Es como cuando, antiguamente, se les decía a los niños que si actuaban mal, Dios los castigaría e irían al infierno. El recurso del miedo siempre tiene mucho gancho, y así los niños tenían claro que debían actuar bien para “ganarse” ir al cielo y vivir felices eternamente. Esto del karma me suena a algo parecido, pero es menos tremendista, y es una visión muy cómoda de la realidad. Sin sustento ninguno, más falsa que un billete de 3 euros, pero ahí está, la tendencia del momento. Y lo del relativismo lo veo un recurso muy curioso para justificar nuestras malas acciones.

Cristina Gaztelu Vargas💦🦌💜🌷

A continuación transcribimos la respuesta que Cris dio a uno de los comentarios que le hicieron a este texto:

“Yo no puedo hablar de bondad y maldad ajustándome únicamente a lo mundano. Sin la trascendencia , sin hablar, en mi caso, según mi experiencia, de Dios, cualquier explicación se me queda vacía.

Y lo de creer en Dios no es algo en lo que he decidido creer por desesperación ante tantas incógnitas, como si fuese un efecto placebo, o como en un el caso del karma o la relatividad, como una justificación que me permita vivir acomodándome a una realidad con más sentido, más simple o más bonita. Estoy hablando de mi experiencia, que será como la de miles de personas con inquietud por la trascendencia. Cada uno tiene la suya, y la mía es esta”

Podéis ver las opiniones completas de Cristina en su blog (crisgaztelu.blog)

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