Svetlana Stalin, hija de Stalin el dictador soviético, comunista y enemigo de la religión, a pesar de que fue educada en el más absoluto ateísmo, después de un largo camino abrazó la fe católica. ChurchPop ha recogido su testimonio de conversión.

“Sólo ahora comprendo la maravillosa gracia que producen los sacramentos de la Penitencia y la Sagrada Eucaristía, no importa qué día del año, e incluso a diario. Antes, no estaba dispuesta a perdonar y arrepentirme, y nunca pude amar a mis enemigos. Pero me siento muy diferente a antes, ya que asisto a misa todos los días”, recordaba.

“La Eucaristía me ha dado vida. El Sacramento de la Penitencia con Dios a quien… abandonamos y traicionamos cada día, el sentimiento de culpa y tristeza que nos invade entonces, todo esto hace necesario recibirlo con frecuencia”.

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