Homilía del Evangelio del XXXIV domingo del Tiempo Ordinario. Lectura del santo Evangelio según san Marcos 8, 27-35

«Si alguno quiere venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, tome su cruz y me siga. Porque quien quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por mí y por el Evangelio la salvará. Pues ¿de qué le sirve a un hombre ganar el mundo entero y perder su alma».

 

 

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