sábado, septiembre 25, 2021
Confinadas por Amor
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Miserando atque eligendo

Ese lema es el que tiene el Papa Francisco; cuando lo leí me sentí identificada y ahora te cuento por qué.

Me gusta ver mi vida englobada por la fe, ya que es mi razón de ser. Aunque eso no quita que no tenga errores y me caiga, pero tampoco quita que cada día tenga la voluntad de ser mejor.

En mi cotidianidad elijo pensar que Él me pensó, me formó y he aquí en su caminar. Ese caminar que no es fácil pero que tampoco no vale la pena, sino que vale la vida.

Desde pequeña me mantengo contra corriente, con curiosidad y siempre fui la reina de los “porqués”. Me permito tomarlo como virtud.

En el transcurso de mi vida, he tenido situaciones que me han hecho flaquear pero no desvanecer, porque siempre estoy en la palma de su mano y Él habita en mi corazón.

Tengo ansiedad y muchas veces no comprendo sus tiempos en mis tiempos, pero me invita a esperar en Él. Luego agradezco sus bendiciones, tanto por sí o por no. Ya que “entre el tiempo del pedido y el tiempo de la respuesta, está el tiempo de la fe”.

Hace unos días me asombraba porque cuando rezo le digo: “si tal persona no es para mí, quítamela” y me sorprende porque es efectivo, pero mucho más para alejarnos del mal.

Y en esos momentos donde me falta paciencia, me pregunto si la situación requiere de más. Y si es que sí, pienso en Santa Teresa que dice que “la paciencia todo lo alcanza”; eso me ayuda a poder aumentarla.

He pasado por desiertos espirituales, pero siempre con acompañantes, tanto espirituales como familia y amigos. Si hay algo que rescato es la invitación a la fidelidad en esos momentos, en esa noche oscura. Considero algo super importante en esos momentos que es que, no dejo de rezar ya que es cimiento. Y Él? No deja de estar, permanece, aunque no lo vea o lo sienta.

Considero tener la gracia de (elegir) seguir caminando, de seguir formándome, de replantearme, de tener una relación y comunicación tan transparente con Él. Me ha pasado de sentir y ser un poco liberal con las cosas planteadas dentro de la Iglesia y eso estuvo bien, porque me llevó a replantearme y a dejar de ser ignorante. Entonces eso también forma parte de crecer y de moldearme. Muchas veces me pasa como decía Carlo Acutis “tristeza es mirarse a uno mismo, felicidad es mirar a Dios”. Si me pongo bajo su mirada me dignifico, descubro quién soy y para qué estoy llamada.

Me gusta ver a Dios como el alfarero y sabiendo que en el camino puedo tener grietas, que pueden caer piezas, pero confío en su obrar aunque me cueste; por eso siempre le pido que aumente mi fe.

 

Otra de las cosas que me gustan, es verlo y encontrarlo en los detalles, en las personas, en los gestos. Soy observadora y me gusta ver lo que muchos no ven.

 

También, hay frases que me gustan mucho y me mantienen firme aunque implique hacer sacrificios y salir de mí misma; como por ejemplo: “En todo amar y servir”, “la medida del amor es amar sin medidas”, “nuestro corazón estará inquieto hasta que no descanse en quien lo creó”, “Este vino como testigo para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por medio de Él. Él no era la luz, sino testigo de la luz”, Juan 1,6-8,19-28.

Esta última me remite a que “no podemos callar lo que vemos y oímos”, aunque a muchos le moleste, aunque se les caiga el pedestal o quieran derribar. Si es importante que todo lo podamos hacer con amor.

Gracias por llegar hasta acá, por tomarte un tiempo para leer una historia de Dios. No hay imposibles para Él.

Deseo que te encuentres cara a cara, así como decía Santa Teresa de Calcuta: “Yo lo miro y El me mira”; que seas vos con Él y Él en vos.

Maia Turco

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