lunes, octubre 18, 2021
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Vivir la VIDA en mayúsculas

La verdad, no soy esa niña perfecta que hace todo bien, va a misa y reza todos los días, no lo soy, porque no existe. Yo intento hacer las cosas bien, pero hay veces que me caigo, muchas veces, y cuando me caigo me levanto. Y por la noche, pienso, ‘mañana más y mejor’, y aunque no lo haga al día siguiente, lucho por hacerlo, lo intento y no me doy por vencida.

Desde pequeña, he sabido quién es Dios, vengo de una familia cristiana, iba a misa los domingos, rezaba con mi familia el rosario, etc; era una niña muy normal, cometía un error, me confesaba y ya está, no le daba mucha importancia.

Pero este año ha sido apasionante, me he dado cuenta de que Dios nos quiere a cada uno con locura, te quiere tanto que murió por ti. Y eso es BRUTAL. Y aunque no nos demos cuenta, Dios sigue ahí, al lado tuyo. Este año me he dado cuenta de que Dios es un amigo que te hace el más feliz del mundo. Me han pasado muchas cosas que no me esperaba, y al principio no entendía, pero pensaba ‘todo es para bien’, y me calmaba. Me decía a mi misma ‘no te preocupes si no lo entiendes ahora, lo entenderás más tarde, pero espera y no te rindas porque algún día lo sabrás’ y seguía. Eso sí, lloraba, si lo necesitaba, porque si necesitas llorar, llora, llorando se reza.

Los días antes de escribir esto, no estaba muy bien, es decir, mi trato con Dios estaba siendo muy flojo, y cuando me dijeron de escribir esto, me preguntaba, ¿Por qué yo? ¿Por qué a mí?, y de repente me di cuenta de que había sido el Señor, quería que me parase a pensar como estaba (o eso veía yo). Y por supuesto ha merecido la pena pararme a pensar como soy yo con Jesús. Y yo, lo trato como un amigo, trato a Jesús como el que siempre está ahí conmigo. Y lo hago a través de las cosas pequeñas de cada día, como mirar y sonreír a la Virgen de mi cuarto, o cuando entro a una iglesia y hago la genuflexión le digo al Señor ‘que nunca me separé de ti Señor’. También con el trato a los demás trato a Dios, porque Dios está en todas partes, como en las redes sociales, veo a Dios a través de la cuenta que llevo (@ytancontenta_) porque me hace feliz ver qué a la gente le ayuda este tipo de cuentas, y quiero que mucha gente se acerque a Dios, y en las redes, puedes llegar a mucha gente.

Uno de los pilares de mi vida es la misa, donde me encuentro con Él cada día, es como ir a ver a un amigo, te arreglas y te emocionas al verlo, pues lo mismo me pasa con la misa, me arreglo y me emociono, por supuesto no todos los días, porque no todos los días tengo el mismo ánimo, hay veces que me caigo; y cuando salgo de misa, salgo contentísima, es una locura, una locura que vale la pena.

Debo decir que todo esto no lo he escrito yo, esto lo ha hecho Dios, porque yo solo pongo un 1% en mi vida, y el otro 99% lo pone Dios. Y dentro de ese 99% están las personas de mi alrededor, mi familia, mis amigas, las personas que me encuentro por la calle, por sus consejos, sus sonrisas, etc; así que si estás leyendo esto, gracias.

Y ahora yo te digo, vive la vida, pero no la vivas en minúsculas, vive la VIDA, en mayúsculas, y esas mayúsculas las pone Dios, vive cada día como si fuera el último. Ayuda y sobretodo, déjate ayudar.

Esperanza García de Polavieja Valdés

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