Novela intimista sobre la vida y la relación de dos hermanas diferentes. El relato está narrado en primera persona por la hermana menor que rememora recuerdos de distintos momentos del pasado: ahora, con el paso de los años, las dos hermanas se han distanciado y sus vidas han seguido caminos diferentes. La hermana mayor, Claire-Marie, vive con su marido y su hija en Ville-d’Avray, un barrio residencial a las afueras de París, en una acogedora casa con jardín. Su marido, Christian, es médico y trabaja en una clínica donde pasa largas jornadas, incluso domingos de guardia. Sin embargo, ella, despistada, soñadora, indecisa, hace tiempo ejerció la docencia, pero ahora colabora esporádicamente ayudando a su marido: una vida tranquila, sosegada, quizá monótona, que recuerda el tedio del matrimonio de sus padres, las tareas domésticas, los domingos vacíos.

Sin embargo, la hermana menor vive en el centro de París, en el bullicio, con los amigos, en un ambiente más intelectual. Está casada con Luc, el prototipo de parisino ocupado y activo, que mira con desdén la vida aburguesada de sus cuñados, e incluso su mujer intuye que pueda tener alguna aventura: “Discutimos cada vez que hablamos de nuestras respectivas familias” (p. 10). Una tarde de domingo, a primeros de septiembre, cuando hace meses que no se ven, las hermanas comparten confidencias en el jardín de Ville d’Avray al atardecer: “¿Sueñas alguna vez con otras cosas?”. Y Claire-Marie le confiesa que hace años conoció a alguien, un desconocido, un extranjero de pasado misterioso, de profesión incierta, una historia muy curiosa en la que ella misma no entendía lo que le pasaba, una relación inquietante que llegó a darle miedo.

Con una magnífica prosa, preciosista y llena de detalles, la autora Dominique Barbéris se adentra en la psicología de los personajes femeninos y en su mundo interior. Y así nos traslada a los años de su infancia cuando tenían un corazón tierno y mucha imaginación, o bien con las descripciones de los jardines en otoño, con sus olores y sus perfumes, nos transmite la melancolía y languidez del momento de las confidencias. Para algunos críticos, Barbéris plantea la necesidad de romanticismo que es imposible de satisfacer; para otros, los “rasguños” del arrepentimiento que permanecen en la memoria. En cualquier caso, su lectura provoca una reflexión sobre el matrimonio, la infidelidad y la vida vacía.

Reseña de Ana María Díaz Barranco para Club del lector

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