El nadador de 30 años Ernie Gawilan, atleta paralímpico es todo un ejemplo de superación. Sobrevivió a un intento de aborto que lo dejó sin piernas y con un brazo izquierdo subdesarrollado. Su padre lo abandonó y, cuando solo tenía 5 meses, su madre murió de cólera.

Religión Confidencial se ha hecho eco de la historia del medallista filipino que fue recogido por sus abuelos ras quedar huérfano.

Fue a un centro para jóvenes discapacitados dirigido por las Hermanas Maryknoll de Santo Domingo y allí descubrió que en el agua su discapacidad desaparecía. Un entrenador se fijó en él y ahí empezó su carrera deportiva.

«Hay un propósito para nosotros en este mundo. Debemos luchar en la vida»

Aunque no suele mencionar el papel de Dios en su vida, las cámaras le han filmado rezando el rosario. También habla abiertamente de su fe tanto en entrevistas con los medios como en las redes sociales. En una ocasión que cayó enfermo, agradeció a Dios su recuperación. “Sin Él no puedo hacerlo, confío todo en Él“, afirma.  

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