Cuántas veces no caemos en el activismo en nuestra vida espiritual. Hacer, rezar, rezar, hacer… Y, ¿cuántas veces no son ritos o gestos vacíos, sin amor, sin corazón?

El señor echa en cara a los fariseos que estén más pendientes de la letra, del cumplir, que del fondo de la ley.

Santiago, en su carta, nos da la clave de qué es lo importante.

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