jueves, octubre 21, 2021
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Imprimiendo folletos a golpe de Rosario

Satanás gusta de entrometerse en el mundo tecnológico. Un ejemplo: Para una visita de Juan Pablo II, le encargaron imprimir los folletos (trabajaba en una imprenta). Acudió un sacerdote (D. Javier Cremades) para ver el arranque de la impresión.

Llegaron para empezar la impresión. Todo estaba listo. El folleto, ya maquetado en PDF. Arrancaron todo y lo mandaron a imprimir. Se encontraron con que el folleto salía fenomenal… solo que con las fotos del Papa del revés. (SOLO las del Papa, el resto de fotos salían normales).

«Qué raro, probemos otra vez». Otra vez salieron las fotos del revés. Revisaron el PDF. Todo correcto. Pero al llegar a plancha, otra vez las fotos del Papa, y solo eso, dadas la vuelta. Extrañísimo, porque un PDF es un archivo cerrado, no puede cambiar. Y las fotos, del revés.

Lo intentaron como 5 o 6 veces. Los técnicos no se explicaban nada. Todos los técnicos de la imprenta se estaban poniendo lívidos. Eran técnicos a los que les estaba pasando una cosa que no ocurre. ¡Iba contra su ciencia!

Intentaron hacerlo desde un portátil externo al sistema, por si el problema estaba en los ordenadores de la imprenta. Seguía sin funcionar. Ya no podían ni acceder a los archivos.

Entonces empieza a fallar la informática de la imprenta. Falla la informática de todo el sistema. Los técnicos flipando, agobiadísimos. Nunca les había pasado algo así. Se apagaron todos los aparatos. Dejaron de funcionar los móviles. Apagaron toda la corriente y encendieron.

Nada, seguía sin funcionar. Lo hicieron varias veces. Nada, seguía sin funcionar. Todos estaban ya aterrados. Y entonces, el sacerdote, D. Javier Cremades, riéndose, dijo: «A mí esto me pasa constantemente con las cosas tecnológicas, estoy acostumbrado. Sé quién es. Vamos a rezar el rosario». Nadie más sabía rezar el rosario allí aparte del sacerdote y mi padre.

Fue entonces, tras rezar el rosario, cuando las máquinas empezaron a funcionar. El proceso tenía que empezar a las 20:00. Finalmente lograron empezar a las 02:30 de la noche, a golpe de rosario.

El resultado: muchos técnicos se confesaron ese día. Uno de ellos que vivía en desorden con su pareja, decidió casarse en santo matrimonio y ordenar su vida.

Mi padre llegó a casa y entro en nuestras habitaciones a ponernos agua bendita a mí y a mis hermanos. Dice: «Sentimos la presencia del Diablo de una forma diáfana. No solo para mí, también para gente que no había ido nunca a misa. Teníamos claro contra quién estábamos luchando».

Moraleja: Cristo siempre vence.

@Fachmanrev

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