Obra fundamental de Dante, a la que él tituló solo Commedia, porque la materia es horrible al principio (Infierno), pero el final es agradable (Paraíso). Boccaccio, de forma incidental, le dio el calificativo de Divina, y con este adjetivo apareció en la edición veneciana de 1555.

En cuanto a la estructura, el número nueve tenía un valor muy especial para el poeta (a los nueve años había conocido a su musa Beatriz), y sobre él desarrolla su poema: escrito en tercetos encadenados, consta de tres partes, cada una de ellas compuesta por treinta y tres cantos (más un canto introductorio, que hace un total de cien).

Como todas las obras maestras de la literatura, admite diversas interpretaciones y variadas lecturas: en sentido literal, narra un imaginario viaje del poeta a los tres reinos de ultratumba, que comienza el 7 de abril del año 1300 -noche de Jueves Santo- y termina el día 14, jueves de Pascua. Literalmente, Dante sale del mundo de los vivos para adentrarse en el de los muertos(Infierno, Purgatorio y Paraíso); pero, en sentido simbólico, el alma, tras un período de extravío por el pecado, vuelve a encontrar el camino recto por obra de la Gracia. Así se aprecia un proceso ascético: tras meditar sobre el pecado, se pasa a la superación del mismo por la purgación, que conduce a la contemplación divina. Por consiguiente, no es difícil llegar a un sentido moral: la experiencia personal de Dante se puede repetir en cualquiera de nosotros de una forma individual, el poeta se convierte en un testimonio para todos.

Reseña de Ana María Díaz Barranco para Club del lector

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