La atleta polaca Maria Andrejczyk, 25 años, realizó una subasta con su medalla de plata olímpica en el lanzamiento de jabalina, para poder sufragar los gastos de la operación de corazón de un niño de ocho meses, Milos Malysa, con una malformación que tiene que ser tratada en el hospital de la Universidad de Stanford.

Según informa Marca, la medallista superviviente de cáncer óseo en 2017, regresó al año siguiente de manera tortuosa, apenas lanzaba 54 metros. Su fortaleza y su afán de superación le hizo conseguir la medalla en los Juegos de Tokio.

La cadena de supermercados que se adjudicó la medalla, se la ha devuelto posteriormente en un acto de generosidad.

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