Lianna, de 44 años, fue secuestrada cuando tenía solo 12 años, y fue violada por sus captores. Producto de la violación quedó embarazada. Lejos de abortar, Lianna tuvo a su hija Jeanette.

En 2018, Jeanette falleció a los 28 años, mientras luchaba con una enfermedad congénita y sin cura. Ahora se dedica a ayudar a otras mujeres que han sufrido violencia.

“La realidad es que hay que aprender a vivir con ese dolor, con una nueva vida diferente, aprender a vivir con la ausencia de la persona que más hemos amado”, señaló.

«Se trata de encontrarle un sentido a tu vida y a la nueva vida que ahora te toca enfrentar, aprendiendo a vivir con la ausencia, encontrarle un ‘¿y para qué sigo yo aquí?’”.

“El amor de Jesucristo es el que nos va a levantar, el que nos va a confortar ante un duelo, solamente Él”. “Solamente María Santísima, que vio a su hijo ser crucificado, nos va a entender”, añadió. «La única persona que puede consolar a un corazón roto es Cristo”

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