jueves, octubre 21, 2021
Confinadas por Amor
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Sentir vértigo mola

Hola me llamo Audrey Carballo Artiles tengo 20 años y soy de Gran Canaria (Islas Canarias). Justo la noche anterior de recibir la invitación de Jóvenes Católicos para escribir este testimonio, recuerdo estar tumbada en mi cama rezando antes de irme a dormir, recogiendo mi día con El Señor; lo que más recuerdo es repetirle sin parar “Dios me encuentro perdida, no se a donde voy”. Se podría decir que Dios puso un poco de rumbo a mi vida, a mostrar parte de mi fe, de cómo actúa en mi día a día.

La verdad, siento vértigo al escribir estas líneas, el mismo que experimenté la primera vez que sentí a Dios conmigo, mediante un simple sacerdote llamado Santi para los demás quizás, quien para mi supondría un punto de inflexión en el camino. Sentía que alguien totalmente desconocido y al que veía por primera vez pero como si nos conociéramos de antes, con cierto atractivo en su forma de hablar de Dios me enganchaba y me llamaba a estar y saber más sobre ese Dios fresco, divertido, lleno de risas y llantos de felicidad, totalmente distinto a lo que yo conocía; pero como no sabía realmente qué era toda aquella explosión y mezcla de sensaciones en mi, me alejé. Tres años más tarde, el primer día de curso me senté en la parte de atrás del salón de actos para escuchar la charla sobre normas y protocolo del colegio como un año más y al sentarme sentí paz, respiraba felicidad, volvía a sentir ese vértigo. Él (Santi) estaba detrás, recuerdo girarme y decirle “dime que te quedas aquí, que te han destinado aquí”. Ya nada podía salir mal, no tenía miedo, quería sentir vértigo todos los días de mi vida sabiendo que ese vértigo era seguir a Dios. Aunque realmente toda la vida Dios había estado conmigo, fue ese el momento en el que comprendí que era imposible, que Él nunca me soltaría la mano sino que era yo la que me avergonzaba de mi Padre e intentaba caminar sola soltándole.

Ahora bien, ¿que cómo vivo mi fe?. Quizás esta es una de las preguntas que más me hacen las personas cuando les cuento que soy creyente, incluso a veces yo misma me pregunto, ¿cómo vives tu fe? ¿cómo la quieres vivir?… De hecho escribiendo esto me preguntaba cómo vivo yo mi fe, y justo me saltó un anuncio de un refresco mientras escuchaba música que decía “el mundo te dice: welcome aquí tienes todo un planeta para ti, pero también te dice qué vestir, qué estudiar, cómo amar, hasta que beber, elegir lo establecido está bien pero cuando eliges tu propio camino, tu mundo hace boom”. Y es que así es como vivo mi fe, diciéndole Sí a Dios, eligiendo su camino lleno de curvas y carreteras sin salida, intentando florecer en cada lugar donde Dios me planta, participando en voluntariados o dando catequesis, acudiendo a grupos de fe, rodeándome de gente que ama a Dios como yo. Un todos por todos, algo tan simple como decir “buenos días”, “que tenga un buen día” a esa persona a la que todo el mundo hace a un lado o simplemente un “gracias”. Vivo mi fe abrazando, abrazando mi vocación, los momentos de oración, los momentos difíciles, los pequeños momentos que me pone Dios delante, como ir a misa o los gestos de Dios en una pareja que deciden ponerle creatividad al amor y enamorarse (en amor darse como leí una vez en una reflexión de Javier Pacheco Doria). Hablando de amor, también vivo mi fe intentando en amor darme, no sólo a alguien en un futuro sino a los demás, entregándome a mis amigos y seres queridos como haría María, pensando a veces qué haría Jesús en mi lugar para ser un instrumento de luz ante aquellos que dudan de la fe.

Es así cómo vivo mi fe en mi día a día confiando ciegamente y dejándome sorprender por Dios, e intentando vivir con alegría cada curva de su camino.

Y si tú que estás leyendo esto sientes vértigo, recuerda que Dios no te pide que entiendas todo, pero sí que confíes ciegamente en Él. Porque como dije al principio, sentía vértigo al escribir estás líneas pero la verdad es que ese vértigo se transforma ya que me es inevitable sentir felicidad y sonreír al hablar de lo bonito que es Dios. 

Audrey Carballo Artiles

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