A ti que estás leyendo esto: no sé si te ha tocado compartir o estar en medio de algunas personas que por lo usual (para no decir casi siempre) todo aquello que comparten en una charla, o la gran mayoría son quejas: referente al modo de vivir, a la situación del País, a la forma en que se educa en la actualidad, en fin, se quejan de todo aquello que se mueva.

Y esto no solo pasa en el plano físico, es decir, en las conversaciones que tenemos cuando estamos conviviendo en persona, sino que esta corriente o hilo de múltiples y continuas quejas invade también las redes sociales, y si no me crees, echa un vistazo: te apuesto que por lo menos encontrarás alguna publicación en donde alguien hable sobre algún malestar en la sociedad, o en su comunidad, o en el ámbito que se desarrolla.

¿Y esto es malo? Para nada, el emitir una queja si bien tal vez no contribuye a un entorno tan como por así decirlo, nos ayuda a poder ver aquellos errores, huecos o lagunas que hay ante aquello de lo que se queja. Lo que si considero que realmente no es bueno, es quedarse en la queja, y no pasar de ello.

Creo que la capacidad de poder alzar nuestra voz ante aquello que no es correcto, y de quejarnos de aquello que no se hace bien, y que verdaderamente perjudica a la sociedad y el entorno en donde debe existir armonía, y primar la justicia y la paz, es algo verdaderamente positivo. Pero por favor: cuando te quejes, también busca y propón soluciones, pues es muy fácil señalar, apuntar con nuestro dedo, escribir algo que no nos parece en nuestras redes sociales, y dejarlo así, lo heroico, lo digno de admirar, y sobre todo lo correcto es hacer algo al respecto.

Y si tal vez, propiamente en tus manos no está el poder hacer algo frente a ese problema, o situación, por lo menos busca re direccionar e informar a los que les corresponde atender esto. Ante las quejas, soluciones.

Creo que todos podemos contribuir de manera positiva ante las necesidades de nuestra sociedad, es más fácil quedarse de brazos cruzados, pero es mejor no ser indiferente, y aprender a proponer soluciones.

Abraham Cañedo

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