sábado, septiembre 25, 2021
Confinadas por Amor
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«Una vida sin amor no tiene sentido»

Me llamo María Burgos, tengo 16 años y vivo en Talavera de la Reina.

Mi testimonio es muy sencillo, desde pequeña tanto mi familia como mi colegio me han educado en la fe, pero hasta hace un año no he empezado a creer por mi misma, sin ninguna obligación de nadie, es decir ahora creo de verdad, según lo que yo he experimentado.

Estoy en cor unum, grupo de mi colegio Los Sagrados Corazones de Talavera, desde hace 8 años. Gracias a ello he tenido encuentros con la virgen y con Jesús, y me he dado cuenta de lo afortunada que soy, y cómo tener a Dios presente durante el día.

Desde el año pasado en cuarentena empecé a creer por mí misma, y a estar muy cerca de Jesús, gracias a los testimonios que veía en Instagram de gente joven y a todo lo que sentía yo cuando por ejemplo estaba en una hora Santa o al escuchar una canción de hakuna.

Al levantarme pongo en manos De Dios y de la Virgen el día que me espera, con lo bueno y lo malo que conlleve, intento ponerme en el lugar de los demás y pensar más en ellos, aunque a veces me suele costar. Cuando tengo colegio, ofrezco las clases que más pereza me dan por cualquier intención y por la tarde estudiando hago lo mismo, ofrezco las páginas por algo.

También intento rezar 1 misterio del rosario al día y por la noche tengo mi rato de oración. De esta manera intento tener a Dios presente en todo el día.

Algo que me ayuda mucho son las redes sociales, las cuentas cristianas de Instagram, los testimonios de gente joven, donde te das cuenta que lo más importante es el amor, que hay que amar sin medida, y hasta que duela y que una vida sin amor, es como un pájaro sin alas. Una vida sin amor no tiene sentido.

También doy gracias por todo lo que me da a lo largo del día, pido perdón por lo que hago mal y pido por mis intenciones y preocupaciones y la gente que pide oraciones.

Para mi la fe es algo esencial, confiar puede ser lo que más cuesta pero lo que más feliz te hace y más paz te transmite, porque aunque no entendamos lo que esté pasando en un mal momento, Dios siempre quiere lo mejor para nosotros y todo pasa por algo.

En una vigilia con mi colegio estuvieron hablando de ser joven de fuego, es decir, hacer arder el mundo, enseñar la felicidad y la alegría que se siente cuando eres cristiano y de vivir la vida disfrutando al máximo. Ahí me di cuenta que estamos aquí para ayudar a los demás, para amar y para servir. Como decía La Madre Teresa de Calcuta, el que no vive para servir, no sirve para vivir.

María Burgos Díaz-Zorita

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