«Me hice monja de clausura a los 17 años y he sido y soy muy feliz, porque la vida religiosa merece la pena» afirma sor Mará Eugenia Maeso que vive en el convento salmantino de Las Dueñas, de la orden de clausura de las Dominicas, en conversación telefónica con El Español-Noticias de Castilla y León.

«Entonces eran otros tiempos, éramos un grupos de chicas en Palencia que éramos amigas y sentimos la llamada de Dios y por eso quise ordenarme para servir al Señor, entonces había muchas más vocaciones que ahora».

«Llevo 60 años en este convento y puedo decir que la vida religiosa merece la pena y que he sido y soy muy feliz».

«Después de levantarnos a las seis y de rezar y de dar gracias a Dios, celebramos la Eucaristía, cada una arregla su celda y luego cada hermana realiza el trabajo que tiene asignado». Las Dominicas son especialmente conocidas en Salamanca por la calidad de la repostería que preparan. «El principal trabajo que hacemos es la repostería.»

Están completamente al tanto de lo que ocurre en el mundo, a pesar de la clausura y rezan por todas las personas.

Puede conocer más sobre estas religiosas y su labor en El Español-Noticias de Castilla y León.

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