Qué cosa difícil tomar decisiones, ¿no? A mí por lo menos siempre me cuesta muchísimo. La incertidumbre me saca de lugar, me pierde, y ya no sé hacia dónde ir.

Y es que tantas veces caigo en lo mismo. Quiero tener la seguridad de qué es lo que va a pasar. ¿Les suena? Otra vez mi yo intentando meterse en medio. Se vuelve agotador.

En medio de este cansancio aparecen las palabras de Jesús en el Evangelio del domingo: “Vengan ustedes solos a un lugar desierto, para descansar un poco”.

Si buscamos en un diccionario qué significa descanso, podemos encontrar lo siguiente:

descanso
nombre masculino
  1. 1.
    Situación del que descansa o estado del que ha descansado y ha recuperado fuerzas.
    «lugar de descanso»
  2. 2.
    Pausa en el trabajo o en otra actividad para recuperar fuerzas.
    «cinco minutos de descanso»

Es ese el momento que necesitamos y al que somos invitados para recuperar las fuerzas que perdimos, que ya no poseemos.

Me imagino a los discípulos con Jesús comiendo, tomando y charlando acerca de todo lo que habían vivido durante los últimos días. No están preocupados por lo que va a pasar mañana. Se ríen juntos, cuentan anécdotas y así disfrutan el presente compartido.

Y es que, como diría Jacques Phillipe, “si tenemos la fe suficiente en Dios para creer que Él es capaz de extraer un bien de todo lo que nos ocurre, así lo hará”. ¿Dejo que actúe en medio de lo que me ocurre o intento dar una respuesta inmediata?

Descansar en Jesús es ese regalo que nos ayuda a caminar la vida confiando en ese Dios que hace nuevas todas las cosas, incluso cuando no ocurre según nuestros tiempos.

Podemos pensar que a veces el corazón necesita silencio, vacío, preguntas para ensancharse cada vez más y hacer espacio para aquello que tanto espera, porque como dice Morat en su nueva canción cuando las cosas buenas tienen que pasar simplemente pasan.

@cata.felli

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