martes, septiembre 28, 2021
Confinadas por Amor
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Todo ha sido gracias a Dios

Me llamo Marina Cid de Rivera, tengo 18 años y acabo de terminar mis estudios de 2º de Bachillerato.

Dios ha estado siempre conmigo, acompañándome y guiándome a lo largo de mi vida. Desde que nací voy a misa todos los fines de semana, para mí es un rato de oración, petición y agradecimiento.

Siempre he confiado en que Dios tiene reservado un sitio para todos en la vida, esperándonos. Solo hay que ser ambiciosos, pacientes y esforzarnos mucho. Soy fiel creyente del que “todo pasa por algo” y no creo en la casualidad, sino en el destino. El destino que Dios ha elegido para cada uno de nosotros.

Por eso, nunca he dudado que iba a entrar en Medicina. Me decían constantemente lo difícil que era, por la nota tan alta que se pide. Siempre supe que era lo que Dios tenía para mí, lo que siempre he querido y que iba a conseguirlo si ponía todo de mi parte. Durante el curso, no he dejado de ir a misa y pedirle a Dios que me diese la fuerza necesaria para ser constante con mis estudios. La constancia es la clave del éxito.

Creo que el mundo está lleno de personas ambiciosas y perseverantes que consiguen el éxito, y otras muchas arrepentidas por no haber luchado en su día. La clave está en el ahora. Animo a todas las futuras generaciones de bachillerato, para que se esfuercen y luchen por aquello que quieren. Pero sobre todo, CONFÍEN y sepan esperar su momento.

No importa si no se consigue la primera vez, creo que Dios nos pone trabas en el camino para que luchemos, porque sabe que podemos superarlas y crecer como personas. Es como que todo encaja, y estamos donde Dios quiere que estemos al final. Por eso nunca hay que perder la fe, y menos en los peores momentos o cuando se trata de alcanzar algo muy difícil. Una nota para entrar en una carrera no lo es todo, que no importa las veces que tengas que luchar o el esfuerzo que te suponga si por aquello que luchas es para ti.

Acabo de realizar el pasado mes las pruebas EBAU y he obtenido la calificación necesaria para acceder al grado de Medicina. Estoy muy segura de que quiero dedicar mi vida a ayudar a los demás, y por eso me apasiona la medicina. No cabe duda de que ha sido gracias a Dios, a mi familia y amigos y a mis dos abuelos que me guían desde el cielo. Hoy, con mi plaza en la Universidad Complutense de Madrid, les estoy agradecida a todos ellos. Pero, sobre todo a Dios, que me ha dado las fuerzas y el ánimo para conseguirlo. No ha dejado de acompañarme en cada examen, en cada tarde de estudio, en cada semana de preparación…

Ahora, con lágrimas en los ojos de satisfacción y orgullo, solo puedo decir GRACIAS, GRACIAS Y GRACIAS. GRACIAS A DIOS.

Marina Cid de Rivera Moreno

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