Inicio CATEQUESIS “Y de todas me libró el Señor”

“Y de todas me libró el Señor”

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“Y de todas me libró el Señor”

Tú, en cambio, has seguido de cerca mi enseñanza, mi modo de vida, mis proyectos, mi fe, mi paciencia, mi caridad, mi valentía, mis persecuciones y sufrimientos; sabes lo que me pasó en Antioquia, Iconio y Listra. ¡Cuántas persecuciones tuve que sufrir! Pero de todas me libró el Señor. De igual manera serán perseguidos todos los que quieran servir a Dios en Cristo Jesús.

Todos sabemos que Timoteo fue un joven discípulo de san Pablo que dejó todo por la fe. Sin duda fue todo un ejemplo de lo que nos gustaría ser a todos. San Pablo ejerció una catequesis muy importante con él, preparándole para todo lo necesario en la tarea de la evangelización.

San Pablo por su parte fue un apóstol muy aguerrido, ejemplo de que a Dios no le importan todos los comienzos, persiguiendo cristianos tras su caída del caballo conoció a Cristo y cambió del todo su corazón. Sin embargo tras ello su vida no fue del todo sencilla, estuvo encarcelado, sufrió numerosas persecuciones, enfrentó incluso con otros apóstoles por el método de hacer las cosas… parece apuntar que fue un hombre de duro carácter. Pero no nos quedemos con eso, quedémonos con lo que dice: “Y de todas me libró el Señor.”

Así es amigos, de todo lo malo nos libra el Señor. Lo malo de verdad me refiero, en ocasiones se permiten cosas por alguna razón (crecer en humildad, tener más fe, la virtud de la paciencia, etc.). Pero el Señor como buen amigo y buen salvador, salva a las personas en base a su amor infinito.

San Pablo fue testigo de todo ello, le pasaron cosas terribles, durante su vida de apóstol, y sin embargo jamás desistió. Tuvo miles de problemas e inconvenientes, pero nunca pensó en tirar la toalla, antes bien todo lo contrario, se revestía de Cristo y continuaba adelante una vez más.

Avisa de que los que quieran ser discípulos de Jesús correrán la misma suerte: La persecución, la infamia, la burla y en ocasiones hasta la muerte. Pero ello no debe ser obstáculo para seguir adelante, como a san Pablo, el Señor nos librará de todo.

Carlos García Moreno