El comandante José Ramón Rapallo vio que Dios le llamaba a su servicio en el ministerio sacerdotal en medio de “la batalla” diaria y se lo ha contado a Omnes a través de un entrevista que revela una forma de vida muy emocionante.

Lleva en el ejército 35 años. Durante mucho tiempo fue voluntario de noche en una casa de la Madre Teresa de Calcuta: «Quizá fue en este sitio, en las noches de vela en la pequeña capilla que tienen donde vi que el Señor me pedía más».

«Tuve la inquietud de estudiar Teología y lo hice de una forma no reglada. Hace siete años, cuando me planteaba más en serio el tema de la vocación sacerdotal, estando destinado en Alicante, el actual páter del Mando Operaciones Especiales, me explicó la existencia de un seminario castrense y la posibilidad de seguir estudiando».

«Mi etapa de formación en el seminario la he vivido como etapa de crecimiento interior, de discernimiento, como el muelle se encoge a la espera de que Dios haga de las suyas. “Yo sé de quién me he fiado”. Nadie tiene vocación de seminarista y la ordenación parece no va llegar nunca, es cuestión de confianza.

El hombre propone y Dios dispone. Uno puede hacer muchos planes y pensar que “lo ha hecho todo en la vida”, sin embargo, la realidad supera la ficción.

«Ser líder espiritual es lo que significa ser capellán en una unidad militar. Saber dar razones de lo que hacemos y por qué lo hacemos. Es hablar del valor transcendental de la vida que estás dispuesta a entregar y que tanto cuesta aceptar, pero que en el ejército es absolutamente necesario. Sin olvidar que el capellán esta para servir a los que sirven».

Puedes leer la entrevista completa en Omnes

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