Shakespeare tuvo tres hijos, en 1596, falleció Hamnet, el varón, a los once años, aunque se desconoce la causa de la muerte. Cuatro años después, se estrenó Hamlet, una de sus obras más importantes. A partir de estos sucesos, Maggie O’Farrel ha escrito esta novela muy elaborada. No se trata de un trabajo de historia, sino de lo que la autora ha imaginado que pudo suceder con los datos de que se dispone.

Shakespeare es casi un personaje secundario, entre otras razones porque se pasaba largas temporadas en Londres o viajando con su compañía de teatro, mientras que su familia seguía en Stratford, aunque se ocupaba de enviarles dinero y, cuando dispuso del suficiente, compró y arregló una casa grande para que la familia viviera en mejores condiciones.

Los grandes protagonistas son la mujer y los hijos del escritor. En este sentido, la novela expresa sobre todo la grandeza de la maternidad y, con gran dramatismo, el dolor por la pérdida del hijo o del hermano de pocos años, es decir, particulariza en la familia del gran dramaturgo algo universal. Está escrita en dos partes, pero no de modo lineal, sino con saltos en el tiempo hasta completar el desenlace.

Es muy detallista sobre todo en temas relacionados con las plantas medicinales y otras tareas que desarrolla Agnes (Anne) la esposa, una figura enigmática y controvertida. También las relaciones con los demás parientes están bien descritas y muestran las diferencias de carácter, incomprensiones, etc., pero también la compasión ante el dolor, la capacidad para rectificar, etc. Unas de las páginas mejores son aquellas en  las que describe el proceso por el que la peste llega a Stratford desde lugares muy lejanos, pues es lo que la autora piensa que pudo causar la muerte del niño. El final viene a ser la superación y la reconciliación a través del teatro.

Hay cada vez más datos, para afirmar que Shakespeare era católico (Joseph Pierce lo ha estudiado a fondo), lo que explicaría bastantes cuestiones dudosas o ambiguas sobre su existencia, pues eran tiempos de terribles persecuciones para aquellos y se sabe con datos que la familia de su mujer lo era y que a alguno de sus parientes le costó la vida; y consta también que lo era una de sus hijas y que había reuniones clandestinas de católicos en un edifcio de Londres de su propiedad… En la novela, no hay referencias sobre esto, se habla un par de veces de un sacerdote que actúa más o menos clandestinamente, pero sin más explicaciones y las referencias a la religión son escasas y muy secundarias.

Una novela bien escrita, muy elaborada, con personajes bien perfilados.

Luis Ramoneda

Publicado en Club del lector

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