La Misión «Ad Gentes» es un trabajo específicamente consagrado a la evangelización, en los pueblos que aún no conocen a Dios. Paula y Juan decidieron dedicar su vida a esta labor.

Se conocieron en un campo de trabajo en Ceuta que para ellos fue un encuentro con el Señor. La inquietud común por la misión y el tiempo les acabó uniendo hasta llegar a casarse. «Cuando nos prometimos, pensamos que si nos íbamos a casar y realmente Dios nos llamaba a esto, era el momento para decirle que sí».

Juan y Paula irán a Sierra Leona enviados por la diócesis de Madrid, formada por cristianos que, desde sus casas, «lo primero que pueden hacer por la misión, obvio, es rezar», dice el joven. «Y después, dar testimonio desde donde uno está, en su trabajo, en su casa, y animar a la misión, que creo que se nos olvida a veces». Que la gente que muestra deseos misioneros sienta el apoyo de los de su alrededor.

«La Iglesia sin misión se hubiera acabado en el siglo I; es una vocación real la de misionero», destaca Juan, abierta a los laicos porque «la fe no es algo solo de curas o monjas, es algo del cristiano; yo lo que hago en la misión es testimoniar la fe que tengo». Y Paula reconoce que «es verdad que esto no es para todos», pero anima a la gente «que siente esta llamada» a escucharla. «Hay que ser valiente y lanzarse, porque realmente si Dios te lo pide, es que va a merecer la pena».

¿Por qué una misión ad gentes y no otras experiencias de verano en misión? «Queremos ofrecer los primeros momentos de nuestro matrimonio al Señor –precisa Juan–, veíamos que era el momento perfecto, recién casados. Es una llamada del Señor, vamos para allá, entregamos lo que tenemos, que es nuestra vida»

Puedes leer este testimonio completo en la Archidiócesis de Madrid

 

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