Un relato extraordinario de los sucesos de la Revolución rusa en la personas de una familia aristocrática que se ve obligada a abandonar su mansión y terminan ocupando un pequeño piso en París. Pero la protagonista es la criada, que después de cuidar a los recién nacidos de tres generaciones de la familia, se encuentra en la situación de abandonar lo que es su casa, más aún que como lo es para el resto de la familia.

El relato está lleno de dramatismo y sensibilidad y muestra a una mujer que siendo una de las sirvientas en la casa, es el alma de la familia.

A pesar del tema, el final es esperanzador y la lectura, como en otras obras de Némirovsky, merece la pena.

Reseña de Ángel Cabrero Ugarte para Club del Lector

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