Reina de Teresita” rezábamos en las letanías del rosario diario por zoom con familias amigas cuando Teresita estaba en el hospital.

Ingresó el 2 de enero de 2021 por un dolor de cabeza derivado del tumor que se le descubrió en 2015. Se había sometido a 3 operaciones, tratamiento de quimioterapia y lo último protonterapia y todo parecía controlado. Todos los tratamientos los había vivido con Alegría y llevaba una vida normal, sin parar y muy feliz.

Teresita nació en Rusia y allí su nombre era Angelina. La adoptamos en el año 2014 y la bautizamos María Teresa de los Ángeles. Era una niña muy alegre, cariñosa, muy extrovertida y quería a todo el mundo. Llamaba a la gente por su nombre y tenía una empatía natural, sobre todo con la gente adulta. A señoras mayores desconocidas que se le cruzaban por la calle las he visto yo emocionarse en varias ocasiones por la manera como ella les saludaba. Era alegre y muy “vividora” en el buen sentido de la palabra, disfrutaba con todo.

Desde muy pequeña la llevamos a misa todos los días. Como era muy inquieta, a mí me daba apuro que armara un poco de jaleo, pero se lo consulté a mi párroco y me animó a que fuera. También de vacaciones, siempre buscábamos los horarios de misa para poder ir. Le gustaba saludar a los sacerdotes al acabar la misa en la sacristía, ya que tenía esa costumbre de nuestra parroquia porque siempre dan un caramelo a todos los niños y la bendición al acabar la misa. Ella lo hacía en todas las iglesias a las que íbamos. También le gustaba ir de banco en banco dando la paz. Aunque ya desde el covid no lo pudo hacer.

Rezábamos por la noche unas oraciones sencillas, más adelante un misterio del rosario y este último año el rosario entero. Iba al colegio Veracruz de las Hijas de Santa María del Sagrado Corazón de Jesús y allí también le enseñaban a querer mucho a Jesús.

Lo vivía con mucha naturalidad. La gente en la urbanización que vivimos le preguntaba ¿a dónde vas Teresita? A misa. Y “voy a rezar mucho por ti”. Una señora conocida que vino con su perrito de paseo hasta la iglesia y rezó delante de la estatua de la Virgen le dijo a Teresita, “me voy”, “¿no vas a hacer una visita a Jesús?”, contestó ella. “Bueno, si me los dices así entraré” y entró a la iglesia. Varias personas me han contado que les preguntó en alguna ocasión; “¿tú eres amiga de Jesús?”

Este año empezó a decir que quería ser misionera. Yo creo que fue desde que vio una película de la Madre Teresa de Calcuta aunque no sabía muy bien qué concepto tenía ella se “ser misionera” y en dos ocasiones, la última el día 12 de diciembre de 2020, día de la Virgen de Guadalupe, frente a un grupo de familias y niños en convivencia previa a Navidad dijo: “¡quiero ser misionera, ya!”

Más tarde, he escuchado audios del hospital donde empezamos a decir que ofreciera los dolores por diferentes intenciones y me he dado cuenta de que sí relacionaba el ofrecer el sufrimiento con ser misionera y también que ser misionera es hablar de Jesús con la gente y dar Alegría. También dijo en varias ocasiones este año “estoy enamorada de Jesús”.

Providencialmente, antes de una de las intervenciones que tuvo en este último ingreso, el vicario de la vicaría VIII a la que corresponde el hospital La Paz, le dio la unción de enfermos y al ver que quería ser misionera, le nombró misionera. Ella se puso feliz; “papá, me han dicho que ya soy misionera de verdad”. Eso fue el 11 de febrero, día de la Virgen de Lourdes, estaba ya bastante débil y había sufrido mucho al obstruirse las 2 válvulas que intentaron ponerle en la cabeza. Al día siguiente le iban a poner la tercera, con la fatalidad de que volvió a dar positivo en covid y la operación que iba a ser a primera hora, se retrasó hasta la tarde y como le habían cerrado el drenaje exterior para la operación dio alaridos de dolor. Ese día recibimos un audio de un misionero, el Padre Doñoro agradeciendo a Teresita que fuera misionera. Fue precioso; le habló “de misionero a misionera”, le dijo que “ser misionero es consolar el Corazón de Cristo” y que “hemos sido creados para hacer la voluntad de Dios” “no importa vivir muchos años o pocos, lo que importa es que los años que vivamos los vivamos amando a Dios y amando a los demás”.

Al día siguiente de la operación, Teresita grabó unos audios para una amiga que quería que explicara a sus niños de catequesis por qué quería ser misionera. Teresita estaba muy débil y yo no sabía si contestaría algo o no pero sí lo hizo: “ ser misionero es para llevar a la gente al Cielo”, y ¿qué haces como misionera? “hablar de Jesús siempre y dar alegría y estos días que he estado malita lo he estado ofreciendo por gente”.

Parece que el Señor le tomó el ofrecimiento ya que todo se fue encrudeciendo y finalmente el Señor se la llevó el domingo 7 de marzo, día de Santa Perpetua, y desde el Cielo ya ha empezado a dar frutos misioneros.

Teresa de Diego

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