Ayer, toda España quedamos conmocionada cuando conocimos el trágico desenlace que ha tenido la desaparición de las niñas Anna (2 años) y Olivia (6 años), tras llevárselas su padre en una de las visitas acordadas tras su separación matrimonial de Beatriz, la madre.

Después de una búsqueda sin descanso y de las numerosas llamadas de su madre a través de la divulgación de vídeos en lo que se las ve a ellas jugando, riendo… Todos les hemos cogido cariño.

Creo que no podemos imaginar el inmenso dolor de Beatriz cuando le han comunicado que su hija Olivia ha aparecido en el fondo del mar. Es un dolor humanamente insoportable. Por eso desde Jóvenes Católicos os invitamos a rezar por estas pequeñas, por su madre y por el resto de la familia.

Que el Sagrado Corazón de Jesús en su inmensa ternura las asista y acoja.

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