El Papa Francisco dijo en la audiencia que es importante que haya “equilibrio entre trabajo y oración”, es decir, “que el trabajo no nos absorba hasta el punto de no encontrar tiempo para la oración y, por otra parte, estando atentos a que nuestra oración no se convierta en un espiritualismo que nos aleje del contacto con la realidad”.

Dijo que no es una utopía mantener el contacto con Dios en medio de las ocupaciones cotidianas.

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