“Echando las redes” (cf. Jn 21, 6) es como uno a veces es capaz de encontrar pequeñas perlas en la inmensidad del océano. Y buceando en redes, precisamente, encontré, no hace mucho, un canal de Youtube con un contenido cuando menos novedoso. Original. Hasta sorprendente. Se llama Numerario de Barrio, y descubre la llamada específica del Opus Dei en medio del mundo. Sin secretos. Sin cosas raras, desde el punto de vista de un joven irapuatense.

  • Edgar Razo Tena trabaja como arquitecto y coordinador académico de la Universidad Panamericana (Guadalajara, México).
  • A sus 32 años, ha decidido emprender un proyecto de evangelización en redes, exponiendo su vocación cristiana.

¿Cómo surgió la idea de exponer la vocación de numerario de la Obra en redes sociales?

Fue una mezcla de varias cosas. Realmente, la idea original fue así: conversando con un amigo, me contaba que, cuando él estuvo en primaria, le preguntaba a su preceptor: “Oye, tengo estas dudas de lo que significa numerario”. El preceptor nunca se las respondió. Este chico hoy es ya mayor, tiene 26 años. Pero hablando con él, me decía precisamente eso: “¿Cuántas personas que conocen la Obra ―que han estado en los colegios, o simplemente en la universidad― tienen dudas, y por respetos humanos o lo que sea no se atreven a preguntar qué es un numerario? O personas que me conocen a mí, por ejemplo. Están en la carrera de Arquitectura, y comentan cosas que han oído o se preguntan por el anillo, si estoy casado o no… Les da corte acercarse y preguntar las cosas como son. Entonces, dije: “Bueno, para todos esos hagamos un canal, donde la gente me pueda hacer preguntas y se las responda”. 

La idea es, un poquito, responder preguntas acerca de la Obra, porque mucha gente tiene muchos tabús, no sólo en España sino en México y el mundo. Y también, poder responder muchas preguntas de la Iglesia, porque además la gente tiene muchos prejuicios sobre ella, totalmente falsos, que les alejan por una cosa que no tiene razón de ser. De este modo, quiero presentarles un nuevo Opus Dei, una nueva Iglesia, para que se enamoren realmente.

Mi idea principal es dar a conocer todas esas cosas del Opus Dei que a veces no se conocen o se conocen poco.

¿Tiene que ver con algún tipo de proceso de evolución por parte de la Iglesia o de la Obra?

Tiene que ver que la Obra está ahora en un proceso de evolución o de actualización. El Prelado del Opus Dei cada año nos manda unas intenciones y la última dice: “Utilicemos los medios digitales para llegar a más gente”. Uní estas dos ideas: la historia de mi amigo y la petición del Prelado. 

Y sí, vivimos un momento de evolución de todos, ¿no? Yo creo que a la Obra le cuesta trabajo adaptarse a estas cosas… Mucha gente me ha dicho: “Oye, Edgar, yo no lo haría”. Dicen que se les hace padrísimo (genial), me felicitan, y dicen: “Pero yo no me atrevería a hacerlo así, ¡qué bueno que lo estás haciendo!”. Entonces, creo que, efectivamente, alguien tenía que hacerlo y, bueno, le tocó a Miguelito.

¿Estás exponiendo por fin la vocación a la Obra sin tapujos?

¿Estás grabando esto? (Risas) Lo que quiero presentar es un Opus Dei joven, distinto. Bueno, no es distinto. Un Opus Dei cercano a todos, hasta donde se puede compartir en redes sociales. Prácticamente, creo que hoy en día, en el siglo XXI, no podemos andar con secretos. Mi idea principal es dar a conocer todas esas cosas del Opus Dei que a veces no se conocen o se conocen poco.

¿Cómo has visto evolucionar el canal? ¿Qué críticas has recibido, internas y externas?

Cuando inicié el proyecto, sabía que la peor batalla la iba a tener que librar con la gente interna: gente de la Obra que me iba a empezar a criticar. Mayores y jóvenes que me dicen: “Es que hablas mucho, ¿cómo haces esto?, ¿cómo dices aquello?…”. Yo sabía que la peor lucha iba ser interna, porque los de fuera no te dicen mucho porque no te conocen. Sabía que una batalla era esa, y la otra: ex-gente del Opus Dei, que ha colgado muchas cosas negativas en internet y, en el momento que vean que empiezo a sacar cosas buenas, imaginaba que iban a ser los primeros en atacarme.

Pero, bueno: a día de hoy he recibido muchas cosas positivas de gente de dentro de la Obra, gente que me anima. Ahora, he estado en Roma, y muchos que me veían me saludaban. No sabían mi nombre pero se me acercaban: “Numerario de Barrio, ¿no?, ¿una foto?”. Me animaban a seguir.

De momento, no he tenido críticas negativas. Sin embargo, el empuje que ha habido ha sido bastante grande: todas las personas que se empiezan a suscribir al canal, gente que ves en los comentarios… Por ejemplo, cien comentarios en un vídeo, y dices: “¡No inventes, que la gente me contacta!”. Gente de España, gente del Sur del País, gente del Sur de América… Entonces, la verdad es que sí, que se me ha hecho curioso cómo muchos han empezado a seguir el canal. Tanto es así que, al comienzo, el tema de instagram no estaba, y lo tuve que hacer para facilitar el contacto. Y sí, me han estado escribiendo: a veces, me escriben historias enormes, largas y me piden consejo. Y, pienso: ¡qué bueno que la gente confíe en este proyecto y que sientan realmente la que era la idea original: que pueden contar con una persona cercana a ellos!

Creo que los jóvenes tienen esa capacidad de creer mucho. Dios los está llamando ahí, donde están, sin moverlos de su sitio.

¿Te has arrepentido, en algún momento, de iniciar un proyecto como este?

Personalmente, no me arrepiento para nada de haber iniciado esto, no me arrepiento de nada. De hecho, al contrario: siempre agradezco que muchos me ayuden a seguir sacando esto adelante. Porque muchas personas están conectando: gente que se acerca a Dios. Gente que me dice: “Oye, Edgar, me sorprende la alegría que tienes y que transmites, porque llevo buscándola años y no lo logro”. Y pienso: “A ver, macho, ¿qué le digo a esa persona que no conozco salvo por su foto de perfil?”. Al final, igual me sale: “Bueno, pues acércate a la Iglesia, reza, pregunta, busca a un sacerdote, confiésate, frecuenta los sacramentos…”. Realmente, veo testimonios de personas que me llenan de emoción, y percibo que, cada vez que se publican más vídeos, se llega a más personas.
Eso sí, jugamos con una contra, el factor del tiempo: hacer un pequeño vídeo lleva bastante tiempo. No es cosa de dos minutos. Entonces, tengo que hacerlo compatible para lograr sostenerlo.

Tú, que estás exponiendo el Opus Dei en redes sociales, ¿cómo resumirías esa vocación en un minuto?

Evitando la jerga legal, es esto: no sacar a nadie de su lugar, estar donde están los jóvenes (la preparatoria, la escuela, la universidad…). Donde Dios los ha llamado, allí donde estén, es donde tienen que santificarse, hacer apostolado y, sobre todo, darle muchísimo amor al mundo. Ese amor que ―creo― sólo Jesucristo puede dar. 

Creo que los jóvenes tienen esa capacidad de creer mucho. Dios los está llamando ahí, donde están, sin moverlos de su sitio. Pueden acercar a muchísimas almas a Dios. Y creo que Dios espera eso de esas personas. Y el Opus Dei está ahí para no sacar a nadie de su sitio. Y para darles las herramientas ―que es algo maravilloso que tiene la formación― para que puedan encaminar a todos esos muchachos que andan por ahí.

Finalmente, ¿cómo animarías a los jóvenes a hacer apostolado en todo tipo de redes, sin miedo, sin tapujos?

Yo animaría a todas las personas que están empezando o que van a empezar, para que “no nieguen ―como se dice aquí― la cruz de su parroquia” (sus raíces). Si realmente son personas católicas y ahora son influencers, ¡qué bueno que puedas aprovechar ese punch en redes que Dios te ha dado para acercar a gente a Dios! Todas las personas que tienen a Dios cerca pueden recordar: “Si Dios está conmigo, ¿quién contra mí?” (cf. Rm 8, 31). Que se agarren muchísimo a Él y se pregunten cómo pueden llevar una vida cristiana en medio del mundo, muy apegada a Jesús y a la Santísima Virgen.

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