“Quiero dejarlo, pero no puedo”

Esta frase la repetía constantemente durante mis últimos meses de relación con mi primer novio. Sabía que mi relación no estaba bien; sabía que las peleas constantes no eran normales y no reflejaban amor; sabía que mis amigos y mi familia tenían razón al decirme que debía terminar la relación, pero yo realmente no me sentía capaz de hacerlo. Sentía que mi vida iba a terminar si yo concluía esa relación; sentía un gran dolor y un vacío en mi corazón. Creía que estando con él, aunque fuese así de mal, iba a ser mejor para mí que no hacerlo. No entendía por qué me costaba tanto dejarlo ir, hasta que años después lo entendí: la razón era que yo había desarrollado una dependencia emocional por él.

Esto que te cuento pasó hace más de diez años y hoy por hoy puedo decir que superé esa dependencia emocional, lo cual me llevó bastante tiempo y mucho trabajo, pero valió totalmente la pena. Me gusta hablar sobre este tema porque constantemente escucho historias de hombres y mujeres que están involucrados en algo como esto y, así como me pasaba a mí, ellos no son conscientes de lo que les pasa y siguen en esa relación que les hace tanto daño. Por esto mismo, es importante que entendamos qué es la dependencia emocional y, sobre todo, cómo saber si estoy desarrollando una dependencia de este tipo por alguien.

¿Qué es la dependencia emocional?

Esta nace de una relación muy cercana e íntima con alguien, como parejas, padres, hijos, amigos, etc. Cuando comenzamos a percibir esa relación como una necesidad y no como un deseo genuino o una decisión, es ahí donde comienza a haber conflictos y patrones de vínculos disfuncionales; por consiguiente, se empieza a desarrollar una dependencia emocional. Por lo tanto, se podría decir que es un patrón constante de necesidades emocionales insatisfechas que se intentan cubrir de forma desadaptativa con otras personas. Es la necesidad afectiva extrema que una persona siente hacia otra.

Tres son los factores claves para detectar una dependencia emocional:

#1 La necesidad excesiva del otro

Tener la necesidad de ver a esa persona todos los días o hacer todo con él o ella. Que esa persona “se vuelva tu mundo”, es decir, que vuelques tu vida a esa persona y te olvides de ti mismo, de tus necesidades, deseos, familia, amigos, trabajo, gustos, etc.

#2 Síntomas de abstinencia y ansiedad en su ausencia

La dependencia emocional es como una adicción, por eso mismo, al estar lejos de esa persona, sientes síntomas de abstinencia acompañados de mucha ansiedad. Algunos síntomas son sentirse desanimado o físicamente enfermo; no querer hacer nada; estar pendiente de lo que la otra persona está haciendo a través de redes sociales o estar pendiente de tu celular por si te llama o escribe.

#3 Deseo extremo de tener cerca estímulos que te recuerden a esa persona o experiencias junto a ella

Por ejemplo, tener siempre objetos que te recuerden a esa persona, pensar en experiencias que han vivido juntos, ver fotos, conversaciones y videos y aferrarse a ello como si fuera lo único que te da felicidad.

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Este tema es muy extenso, pero aquí te dejo la definición y sobre todo estos tres factores clave para que tengas una idea de lo que es la dependencia emocional. Si te sentiste identificado con esto, te recomiendo que puedas buscar ayuda profesional para poder empezar a trabajar en ella, ya que, como cualquier adicción, es necesario un acompañamiento para poder liberarte de esa dependencia. Sin embargo, no te asustes ni te resignes, porque te lo está diciendo una persona que logró salir de una dependencia emocional, por lo que sí se puede. Solo requiere de mucho trabajo, esfuerzo y, sobre todo, ganas de amarte más y prepararte para el amor real y grandioso que mereces.

Cualquier duda que tengas sobre el tema, no dudes en escribirme por Instagram: @unapropuestadeamor

Publicado en Ama fuerte

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