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Mi experiencia en Garabandal

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Mi experiencia en Garabandal

Para los que no conozcáis este lugar, os diré que se encuentra en Cantabria, en las montañas del interior, a unos ochenta kilómetros de Santander, para ser exactos, y su nombre completo es San Sebastián de Garabandal.

Todo comenzó durante la pandemia, más concretamente durante los meses que permanecimos en casa durante el confinamiento. Fue entonces cuando mi marido, comenzó a hablarme de este pequeño pueblo perdido en las montañas cántabras. Según me contaba, había estado viendo unos vídeos sobre testimonios de algunas personas nacidas allí, donde narraban acontecimientos que acaecieron a cuatro niñas del pueblo de entre nueve y doce años durante el período comprendido entre 1961 y 1965, a las que se les aparecía la Santísima Virgen María. Estos acontecimientos fueron atestiguados por el párroco del pueblo y comunicado al Obispo de aquella Diócesis. Él, a su vez, no se mostró muy de acuerdo con aquello que le contaban, y aunque muy a su pesar, envió una comisión a investigar el asunto.

Según la información registrada, las personas que componían aquella comisión sólo estuvieron en el lugar de las apariciones un par de veces y sin recabar demasiada información, remitieron el informe al Obispo. El comunicado que fue emitido por el obispado con posterioridad, fue negativo en relación a la sobrenaturalidad de aquellas apariciones. Prohibiendo incluso, que llegaran visitantes a aquel lugar. Sin embargo, pese a ello, cada vez mayor número de personas llenaban cada día aquellas abruptas y casi intransitables calles, atraídos por las numerosas conversiones y curaciones milagrosas que allí tenían lugar.

Con respecto a ello, he de decir, que posteriormente, otros sacerdotes visitaron el lugar e hicieron informes más rigurosos que los de aquella comisión ,y de hecho, aún siguen siendo investigados por la Santa Sede, quien aún tiene pendiente emitir un comunicado con el resultado de dicha investigación. Es por este motivo, por lo que yo era un poco reticente a estar pensando en visitarlo, como mi marido no paraba de sugerirme

Sin embargo, a raíz del testimonio del Padre José Luis Saavedra, quien ha realizado una tesis doctoral sobre dichos acontecimientos, donde pone de manifiesto que los informes que se hicieron por parte de los integrantes de la primera comisión, y en especial, de un conocido Doctor en Psiquiatría, quien años más tarde, reconoció públicamente la falsedad con respecto a la información sobre la salud mental de aquellas crías; unido a que vi la película “ Garabandal, sólo Dios lo sabe” (realizada providencialmente con actores no profesionales y bajo presupuesto) que recoge de manera sencilla lo acaecido en aquel lugar; y el documental posterior “ Garabandal Catarata imparable”, así como numerosos testimonios que están en youtube, fueron despertando en mí mayor interés en visitar este lugar al que mi marido me insistía constantemente en que visitáramos en cuanto pasase el confinamiento y pudiéramos viajar.

Y así lo hicimos, en cuanto que pudimos, nos pusimos rumbo al norte. El viaje desde el Sur se hizo largo, y ya cuando nos íbamos acercando a la zona de la montaña, el camino se hacía más complicado por las numerosas curvas; de manera que cuando por fin llegamos y divisamos a lo lejos “Los Pinos” (lugar donde se apareció la Virgen por última vez), nos encontramos muy emocionados.

Esa misma tarde, una vez alojados en una pequeña hospedería del lugar, nos dirigimos a la Iglesia del pueblo, muy sencilla, construida con piedras de la zona y nos unimos al rezo del rosario que cada día tiene lugar allí a las siete de la tarde. Es admirable disfrutar de este rezo guiado por una señora de 94 años perfectamente lúcida y activa , tía de una de las videntes y testigo presencial de las apariciones (con quien tuvimos el gusto de charlar).

Antes de eso, cómo no, subimos a los” Pinos”, por “la Calleja” (donde se apareció el Arcángel San Miguel para preparar a las niñas antes de la aparición de la Virgen); y fuimos rezando el Vía Crucis hasta llegar arriba a la montaña donde están los Pinos. He de decir, que en todo el pueblo se respira Paz, paz, pero sin lugar a dudas, allí arriba mucho más. Algo nos decía que aquel era un lugar “especial»,… no queríamos bajar de allí, se está tan bien.

Al siguiente día, igual que el anterior, nos reunimos a la hora del rezo del rosario en la Iglesia con los vecinos y algún visitante, y fue allí, durante el cuarto Misterio Glorioso, cuando comencé a percibir un intenso y agradabilísimo aroma a flores, a rosas frescas, que me dejó embriagada por unos maravillosos segundos. Recuerdo que me bajé la mascarilla un momento, miré a mi marido quien me hizo un gesto para decirme qué pasaba, pero no dije nada (no quería interrumpir nuestro rezo); aunque sí miraba para el altar una y otra vez, tratando de ver de dónde provenía ese olor. Pero allí sólo había unas sencillas margaritas y de hecho el olor más predominante era a humedad.

Al finalizar, se lo comenté a mi esposo, pero él no había notado nada…me sentí profundamente agradecida por la Gracia que me había regalado la Virgen.

Y llegó el día de volver a casa, …¡Cuánto nos habría gustado poder quedarnos más!,…no sin antes, asistir la Santa Misa a primera hora de la mañana. Al finalizar, nos acercamos al sacerdote para que nos diera su bendición para el camino de vuelta. Y él, estuvo charlando con nosotros muy amablemente y nos habló de la veracidad de lo que sucedió allí y de las numerosas conversiones que aún, a día de hoy, allí se siguen dando. Pero además, nos concedió un inolvidable regalo: poder besar un crucifijo que perteneció a una de las videntes y que fue besado por la Virgen.

Recuerdo que cuando salíamos del pueblo ya en nuestro coche, no podía contener las lágrimas mientras trataba de asimilar los maravillosos regalos espirituales recibidos allí, y ya estábamos pensando en volver con nuestras familias.

Y, ¿ quién iba a imaginar que sería tan pronto?…No pasó más de un mes, cuando estuvimos allí con los primeros que se decidieron a acompañarnos, una hermana y un hermano de mi marido, de los cuales, uno de ellos, era bastante reticente con las apariciones y con la religión católica en general , pero que se ofreció a acompañarnos sólo como conductor alternativo durante el largo viaje.

Sin embargo, desde aquella visita a este lugar, ambos han vivido una transformación en sus vidas y han tenido una profunda conversión ; y hasta el día de hoy viven su Fe cada día , acercándose a la Eucaristía diaria e incluso asistiendo a algún Retiro Espiritual( algo inimaginable ni siquiera para ellos mismos unos meses atrás).

Por ello, y como nos decía el sacerdote, aquel es para él un lugar santo, en el que hemos podido comprobar de primera mano, que a día de hoy se dan conversiones. Sólo puedo darle las gracias a nuestra querida Madre , Nuestra Señora del Carmen de Garabandal, y pedirle que siga repartiendo Gracias y acercando almas a su Hijo para que llegue el día en que su Inmaculado Corazón Triunfará. No nos cansemos de rezar!!

Esther García