Inicio #Cerebro&Corazón A tu imagen y semejanza

A tu imagen y semejanza

A tu imagen y semejanza

El otro día estaba en adoración y escuché una voz en off que me hizo pensar durante varios días… la frase que escuché y que se me quedó grabada a fuego es la siguiente: “¿Por qué no te quieres? Si Dios te ha hecho a su imagen y semejanza”.

Fijaos qué frase tan simple pero tan enriquecedora. La hemos escuchado miles de veces, pero, ¿somos verdaderamente conscientes de lo que significa?

Extrapolándolo a mi profesión, empecé a pensar en cuántos pacientes acuden a terapia porque no se gustan a ellos mismos, porque no se quieren, porque no se ven suficientes… lo que da lugar no solo a baja autoestima, sino a problemas muchos más graves como trastornos de alimentación, despersonalización, depresiones, inseguridades, carencias afectivas…

Y aquí es cuando pienso en que, nosotros, como cristianos, creemos firmemente que Dios nos hizo a su imagen y semejanza, y si Dios es perfecto… ¿Por qué nosotros nos empeñamos en menospreciar nuestro cuerpo? ¿Es falta de fe? Quizá el problema sea en que muchas veces nos preocupamos en cultivar más nuestro cuerpo que nuestra alma.

¡Y ojo! No perdamos de vista que nuestro cuerpo es templo de Dios. Debemos cuidarlo y sentirnos bien con nosotros mismos, pero cada vez son más las enfermedades que aparecen por no ver con los ojos de la fe el motivo por el cual el Jefe nos ha regalado nuestro cuerpo.

Dios nos ha regalado el cuerpo y el alma para que seamos uno y para que seamos instrumentos de su palabra. Es por eso que es tan importante cuidar ambas dimensiones. Y para esto no estás solo, porque no es tarea fácil… psicólogos, directores espirituales… a veces es necesario que alguien nos de un punto de vista que rompa con nuestro bucle autodestructivo.

Y qué difícil es muchas veces querernos como ÉL nos quiere, así, imperfectos, llenos de miedos, de inseguridades, y a veces, detestando lo que vemos frente al espejo.

Como siempre digo, “A Dios rogando y con el mazo dando”. ¡Si no te gusta algo cámbialo! Si crees que puedes mejorar, ¡mejora! Implícate en cuidarte tanto por dentro como por fuera, pero no pierdas de vista que para ojos de tu padre eres perfecto. Utiliza este mantra para darte el empujón que necesitas para salir de todo aquello que pueda mantenerte encerrado en una jaula.

Hoy en día con tanto internet, tanta “vida perfecta” expuesta en las redes, tanto cuerpo “perfecto” y tanto donde compararse a veces es difícil no caer en la tentación de la superficialidad, la tristeza y en algunos casos, la enfermedad. Pero no nos equivoquemos, esto es solo la punta del iceberg. Cuando existe un enfado con nuestro cuerpo suele existir un enfado previo con nuestro corazón y nuestra alma.

Quiérete, mímate, mejora… pero no pierdas de vista el objetivo: parecerte más a Jesús. Vamos a pedirle que nos deje su mirada, una mirada pura, limpia y llena de amor. Solo así conseguiremos vernos perfectos, tal y como ÉL nos ve.

 @elenacalleja_psicologa