El próximo domingo, 23 de mayo, celebraremos el tan esperado Pentecostés. Esta fiesta se reconoce como el segundo domingo más importante del año litúrgico y, en ella, los cristianos tenemos la oportunidad de vivir, con intensidad, la relación que existe entre la Resurrección de Cristo, su Ascensión y la venida del Espíritu Santo.

Es en la Vigilia de Pentecostés que los dones y frutos del Espíritu Santo son otorgados a todos los fieles, por medio de diversas formas y recursos.

¡Que emoción!

Pero lo importante es que, tras recibir estos dones, podamos ser capaces de asimilarlos y hacerlos parte de nuestras vidas. Por ello, queremos sugerirte algunas acciones que hacer en preparación a recibirlos. Acá te las comparto:

  1. Abre tu mente y tu corazón a la acción del Espíritu Santo. En preparación para esta celebración, permite que el Espíritu Santo obre en ti, rogándole (desde este momento) que te haga apóstol fiel de Cristo en el mundo.

Intenta renunciar a una visión corta y estrecha que no te permite ver lo que verdaderamente Dios quiere para ti y déjate iluminar e instruir, humildemente, por la acción del Espíritu Santo. ¡No te arrepentirás!

  1. Sirve a tus hermanos. Los dones del Espíritu Santo estarán disponibles para todos aquellos que, en oración, busquen recibirlos. Por ello, aprovecha esta maravillosa oportunidad para evangelizar a ese hermano alejado de la Iglesia o a esa hermana que no quiere saber nada sobre la Fe. Estoy segura que si, a través de tu intervención, ellos deciden darse la oportunidad de vivir el Pentecostés,… ¡se llevarán muchas sorpresas en sus corazones!

  1. Sé un verdadero testigo del Evangelio en el mundo. Bueno, esto es algo que, como Católicos, debemos tener presentes en todo momento. Pero, como preparación para el Pentecostés, busca especialmente vivir el Evangelio preguntándote: ¿Esto lo hubiera hecho Jesús? ¿Qué decisión hubiera tomado Jesús en esta situación? Te puedo asegurar que así, poniéndonos en los “zapatos” de Cristo, podremos estar más abiertos a ver con Sus Ojos. Y, estando en esta sintonía, comprenderemos mucho mejor los dones que Dios quiere obsequiarnos.

  1. Renueva tu esperanza en Dios. Por un momento, deja a un lado tus propios motivos, planes o proyectos y recuerda que tu esperanza está en un propósito mayor: la vida eterna. El día a día nos lleva por muchos rumbos y a veces tendemos a perder esta perspectiva. Por ello, en preparación a recibir los dones del Espíritu Santo, date la oportunidad de enfocarte en la meta última: la salvación; y, buscándola, ahora sí retoma tus planes.

  1. Refuerza tu fe. Ora, ora mucho. En familia, en pareja, con amigos o incluso solo… pero ora. La oración es un diálogo continuo con Dios, Uno y Trino. Por tanto, de corazón te invito a hablar con Él, como nuestro Padre que es. Cuéntale tus pesares y los deseos de tu corazón; permítele saber cuánto ansías que Su Espíritu este presente en ti y en tu vida. Además, personalmente puedes pedirle que te otorgue aquel don que consideres que es el que más necesitas.

¿Qué te parecieron? ¿Los pondrás en práctica?

Ante la cercanía de esta fiesta, pidamos a Dios que sea Él quien nos impulse a caminar juntos hacia la santidad a través de los preciosos dones que solo Él puede otorgarnos y oremos para que, de Su Mano, podamos ponerlos al servicio de los demás. ¡Que así sea!

Que el Espíritu Santo descienda sobre todos nosotros y permanezca para siempre. Amén.

Oro por ti.

Myriam Ponce

Artículo anterior«Eres tú» se puede cantar a Dios. Mocedades
Artículo siguiente¿Para qué casarse?