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¿Fe sin obras?

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¿Fe sin obras?

Hermanos, si uno dice que tiene fe, pero no viene con obras, ¿de qué le sirve? ¿Acaso lo salvará esa fe?  Si un hermano o una hermana no tienen con qué vestirse ni qué comer, y ustedes les dicen: «Que les vaya bien, caliéntense y aliméntense», sin darles lo necesario para el cuerpo, ¿de qué les sirve eso?

 Lo mismo ocurre con la fe: si no produce obras, es que está muerta. Y sería fácil decirle a uno: «Tú tienes fe, pero yo tengo obras. Muéstrame tu fe sin obras, y yo te mostraré mi fe a través de las obras. ¿Tú crees que hay un solo Dios? Pues muy bien, pero eso lo creen también los demonios y tiemblan».

La Carta del Apóstol Santiago (así identificado por los teólogos) presenta una riqueza muy grande. Es una carta mas o menos breve pero de un gran contenido. Este pasaje que leemos es junto a otro que hay posteriormente, de los más importantes.

Santiago nos exhorta a mostrar la coherencia de nuestra Fe, que se traduce en las obras. Si decimos que creemos en Dios pero luego no somos capaces de dar comida al necesitado, de escuchar a un amigo que tiene un problema, de hacer alguna pequeña obra para hacer más alegre la vida a los demás, ¿de qué nos sirve?.

Hoy día es muy habitual escuchar: “sí, yo creo que hay algo pero…”. Con profundo respeto y amor digo que eso solo es el primer paso, pero habla de una fe incompleta. La Fe debe ser la conjunción entre creencia y practica. Una sin la otra no pueden existir, acabarían muriendo. Creer es el primer paso, el primer acercamiento hacia Dios; sin embargo eso debe culminar en una vida de obras. Hay personas que le entregan por completo a Dios su vida (misioneros, religiosos, laicos consagrados, etc.) otros sin embargo deciden en los pequeños detalles de cada día mostrar su fe.

No es necesario hacer “grandes reinos”, Dios se complace en las pequeñas cosas: Servir un café, escuchar un problema con paciencia, renunciar a un alimento muy rico para que lo coma otra persona, renunciar a ese desayuno matutino para darle el dinero a un necesitado, etc. Todo ello son ejemplos de pequeños detalles diarios que hablan sobre nuestra Fe: una fe de entrega, una fe de amor, una fe de darlo todo por el prójimo.

Carlos García Moreno.