Posiblemente el nombre de Jolanta Kafka no te diga nada porque no aparece en nuinguna lista de poderosos o influyentes, pero si te digo que esta polaca de 61 años es el rostro visible de la plataforma de mujeres más numerosa y activa del planeta, la cosa cambia.

Se trata de Unión Internacional de Superioras Generales (UISG) que aglutina 2.000 congregaciones con sus colegios, residencias, hospitales, etc.

El diario La Razón, que recoge esta noticia, destaca que, si se sigue esa máxima del Papa de que «el verdadero poder es el servicio», Kafka encarna ese «soft power» tan imperceptible en la cúspide como incisivo en la base. «Una religiosa nunca busca ser protagonista allí donde está. Siempre pone delante a la gente con la que está, pone en primer plano a aquellos a los que busca devolver su dignidad, a los que sueña con educar, a los enfermos que cuida», explica la superiora de las Claretianas.

Occidente sufre un descenso por el envejecimiento y la falta de vocaciones, a su juicio, por una crisis de la madurez personal.

La realidad es que en el rincón más inhóspito y de frontera, sea en un poblado indígena de la Amazonía, defendiendo a un grupo de manifestantes en Myanmar, en un aula de Vallecas, o en un ‘slum’ de India contra el coronavirus, hay una religiosa al rescate. Ellas son siempre las últimas en irse de cualquier zona de peligro, para acompañar a los más indefensos

Podéis leer este artículo completo en el diario La Razón

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