La Revista Misión nos ofrece el testimonio de Patricia Sandoval, una de las principales activistas provida que recorre el mundo relatando una historia que nunca hubiera querido contar, en nombre de los tres hijos a los que no les permitió nacer y a quienes prometió que lucharía para que otros niños como ellos no fueran abortados.

“Todo empieza por la ignorancia. Vengo de una familia llena de amor, pero en la que no se hablaba de valores o de sexualidad. En el colegio, me hablaban de los anticonceptivos, del sexo seguro…”

Patricia se quedó embarazada de su novio en tres ocasiones, las dos primeras no se lo dijo y acudió a clínicas abortivas. “Después del segundo aborto, quería suicidarme, estaba desesperada. Tenía muchísima vergüenza, no quería que nadie se diera cuenta, por lo que decidí enterrarlo en lo más profundo de mi ser y no contárselo nunca a nadie. Sin embargo, cada año que pasaba, y todavía hoy lo sufro, recordaba que mis hijos cumplirían tal edad, se habrían graduado…”, explica. El tercer aborto sí lo habló con su novio, le obligó a que la acompañara a Planned Parenthood ; él estaba aterrorizado, lloraba.

“Después de mis tres abortos, sufrí muchísimo: padecía un grave síndrome posaborto con desórdenes mentales, sentimentales, físicos…» Sufrió una anorexia.

Sin embargo, seguía ciega y acabó trabajando para Planned Parenthood. “Me entrenaron para engañar a las mujeres evitando las palabras mamá, papá. Pero, sobre todo, debía evitar la palabra bebé; les decía que era una bolsa de células, una cosa”.

En el primer aborto en el que intervino descubrió que aquello no era un saco de células cuando vio un bracito del bebé. «Mientras lloraba en una cuneta, una joven se acercó a ella y le dijo: “Jesús te ama”». Fue así como volvió a casa de su padre, le pidió perdón y conoció el Proyecto Raquel, organizado por Sacerdotes por la Vida, que le ayudaron a sanar el corazón.

Puedes leer en la Revista Misión la historia completa de Patricia Sandoval

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