Hola! Me llamo Ximena, soy de Guatemala y tengo 23 años. Nací en una familia católica y estudié en colegios con formación católica. Agradezco a Dios la bendición de conocerle a Él y a la Virgen desde pequeña.

Cuando me gradué del colegio tuve la oportunidad de ir a estudiar Ingeniería Industrial a Aguascalientes, México. El plan era quedarme allí cinco años, lo que duraba la carrera, pero a los cuatro meses regresé a Guatemala porque a mi papá le detectaron por segunda vez un tumor cerebral.

El tiempo que estuve en Aguascalientes fortalecí muchísimo mi relación con Dios, y estoy segura que gracias a esa amistad logré llevar con paz la prueba de salud que vivimos en mi familia. Lo que pensamos que sería una operación y una estadía de media semana en el hospital resultó en: 33 días en el intensivo del hospital, 8 operaciones, dos válvulas lumbo-peritoneales, 7 días en coma inducido, pérdida de la visión periférica.

He vivido muchísimas alegrías, las más importantes: estar con Dios, la Virgen y mi familia. También se han presentado dificultades en las que me ha faltado fe, a pesar de haber experimentado muy de cerca la amistad con Dios y de conocerle desde pequeña. Tenemos planes, metas, “todo en orden”… y de repente, la vida da un giro de 360 grados. Justo en esos momentos de incertidumbre es aún más importante la confianza en Dios.

Estoy convencida que todo lo que Dios permite es para bien y que sus planes son los mejores, porque Él no se equivoca. Y, por experiencia propia, nunca nos abandona!!! Con Él: todos los problemas se superan, las cruces son más ligeras, las cosas se ven de manera sobrenatural… es felicidad verdadera, que nadie ni nada te puede quitar.

Convencida también de que Dios quiere que le busquemos, en el día a día trato de: tomar su mano y dejar que me guíe por donde y como Él quiera; pedirle perdón cuando me equivoco, sabiendo que Él me quiere tal y como soy, con mis defectos y virtudes; contarle mis alegrías, preocupaciones, ilusiones; abandonarme en Él, incluyéndolo en todo lo que hago y aferrándome de la mano de la Virgen María porque: “A Jesús se va y se vuelve por María”.

Ximena U. H.

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