No aburras, vive y ama sin límites. 

Ponernos límites es algo que nos corta las alas, es algo que no deja actuar al Señor a través nuestro. Me gustaría lanzarte una pregunta. ¿Cuántas veces te has puesto límites? 

Yo, sinceramente, pierdo la cuenta. Que si no voy a ser capaz de surfear la ola más grande de la serie, que si no voy a ser capaz de entrar en la carrera de mis sueños, que si no voy a ser capaz de ser ordenada y hacer que mi cuarto no parezca una selva amazónica, que si no voy a ser capaz de controlar ese carácter «trueno» que yace en mí, que si no voy a ser capaz de forjar una amistad íntima con el Señor. Podría seguir y seguir pensando en más límites pero, ¿quién soy yo para decidir si soy o no capaz de algo? La respuesta, creo yo, es que no soy nadie. Nosotros no somos los superhéroes que con audacia y empeño logramos nuestros sueños. Nosotros no somos los «parados» que con miedo y temor no llegamos a las metas que deseamos. Nosotros somos los meros instrumentos de la realización de los sueños del Señor, dándonos cuenta que nuestros sueños son los suyos. Si dejamos que Él haga a través nuestro, empezaremos a vivir nuestros sueños hechos realidad. 

Ya somos suficientemente limitados como para limitarnos más, ¿no crees? Pues déjate de límites y esquemas, y deja que Él entre en esos sueños. Y verás como la frase de San Josemaría Escrivá de Balaguer de «Soñad y os quedaréis cortos» no carece de significado. 

Él no tiene esquemas ni límites para nadie. Y esto es simplemente porque AMA, porque nos AMA a cada uno de nosotros sin ningún tipo de límite. Entonces, si Él, nuestro Padre, no nos pone ningún límite, hagamos nosotros lo mismo. Ama sin límites, sin medida. Ámate primero a ti, sin ponerte ningún solo límite. Y luego, podrás darte y amar a los que te rodean. 

Sin límites. Sin medida.

Marta Argelés

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