José Rincón o Pepe, como le llamaban los amigos, era una persona comprometida con el apostolado laical. Felizmente casado y padre de cuatro hijos, ha fallecido a los 91 años de edad.

Perteneciente a la Archidiócesis de Toledo, el diario ABC publica un artículo en el que hace una semblanza suya.

Si hubiera que elegir una palabra para calificarlo y definir su trayectoria vital sería la de apóstol. Desde muy pequeño comprendió con profundidad la esencia de la fe cristiana: la persona de Jesucristo y el misterio de la Iglesia. Y a uno y otra dedicó su vida.

Publicó en 2012 un pequeño libro con sus memorias – «Me sedujiste, Señor. Experiencias y convicciones de un seglar»– en el que, a través de diferentes anécdotas y recuerdos, construye un discurso certero sobre qué es y qué implica la vocación laical.

Su sonrisa perenne, la alegría que rebosaba, transmitía pasión en todo cuanto hacía y decía. En el mencionado libro escribió que «la corresponsabilidad de los laicos está más afirmada que realizada». Él dedicó su vida a esta misión; seguir su legado es responsabilidad nuestra.

Puedes conocer mejor a este apóstol comprometido con su Fe en el diario ABC

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