Hay que reconocer que el título no es atractivo. El autor, casi al final del libro, hace referencia a otro posible título que él hubiera dado a este libro. Pero tampoco era significativo de nada.

No se puede dar título a una obra que es un diario pero más; que es poesía sin versos; que es abrir el corazón que se duele por la muerte la mujer amada.

Todo el sentido de la vida, trazado en párrafos casi siempre breves, sólo algunas veces largos. Profundo y sugerente, Bobin hace pensar al lector, siempre que sea un lector sin prisas, de lo contrario no le sacará provecho. Es un libro para releerlo y disfrutarlo, para meditarlo, y así decidir si estás con él o contra él.

Da lo mismo, lo importante es la necesidad de ir al fondo, de cuando en cuando, para buscar la verdad de nuestra existencia.

Reseña de acabrero para Club del lector

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