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Miedo a Dios??

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Miedo a Dios??

Estimados amigos de Jóvenes Católicos:

La respuesta a vuestra pregunta que si le teníamos miedo a Dios fue que cómo tenerle miedo a quién nunca, nunca te abandona y siempre, siempre te perdona. Dios ha estado presente en mi vida desde muy pequeña pero digamos que en algunas épocas yo me alejé más de la cuenta de su lado. Uno tiene una serie de proyectos y planes pero lo que no sabemos es que Dios está a tu lado aunque no lo sepamos y te dirige en tus decisiones.

Ahora que a nivel profesional estoy satisfecha y también familiar por tener unos hijos y un marido al que adoro, me doy cuenta que su proyecto de vida en mi todavía no ha terminado, al revés, solo acaba de empezar. Y es que lo siento muy cerquita de mí, apoyándome, dándome su mano para que no me venga abajo, para que no pierda la energía que mi familia necesita ni tampoco ese amor incondicional.

No, no puedo tenerle miedo a quien lo ha dado todo por mí, al que me ha regalado una vida increíble y que aunque yo a veces le he dado la espalda siempre que vuelvo a Él me acoge como si nunca me hubiera ido. Puedes sentirte solo, triste, vencido, ridículo, mala persona, pero si vuelves a llamar a su puerta, Él te abraza, te besa, y te anima a empezar de nuevo. Cuando pides perdón, cuando crees que no vales nada, Él está ahí para darte aliento y recordarte que para Él sigues siendo muy especial, sigues siendo una persona que puedes hacer mucho por los demás y que, cogiéndole de la mano, podrás lograr lo que quieras. Junto a Él no valen las medias tintas, ni las medias verdades, con Él todo es auténtico, todo cobra sentido, lo superfluo no existe, todo es amor y entrega. Sé con certeza que todo lo bueno que hay en mí viene de Él, cuando trato con amor y humanidad es su huella la que detrás de mis actos, y cuando hago lo contrario, cuando le fallo a las personas y a la vida es que le he dado la espalda. Aunque la vida tiene momentos muy duros, si los pasas a su lado, cogiéndole de la mano, pensando en cómo actuaría y como afrontaría Él esos problemas, todo se hace menos cuesta arriba, menos duro, más llevadero… y no es que sean los problemas menos importantes si no que Él comparte tu cruz contigo, carga gran parte del peso y hace que este peso sobre tus hombros sea menor.

Lo único que a veces siento a su lado es que no soy merecedora de tanto amor, no creo que alguien con tantos defectos merezca tanto cariño, pero incluso cuando esa es mi sensación si lo dejo hablar, si realmente le escucho con el corazón me deja claro que para Él todos somos iguales, desde el más humilde, bueno, cariñoso, generoso… hasta el más cruel… porque este último tendrá la posibilidad de redimir sus malos actos y Él estará ahí para verlo.

Miedo, cómo se puede tener miedo a la bondad infinita, al perdón eterno, al amor por encima de todo, a la entrega a sus hijos y a la esperanza de que éstos cambien y vuelva a su camino. No le tengo miedo, ningún miedo, mi único miedo es que mi yo humano me aleje de Él y de todo ese amor que me ofrece cada día, eso sí me da miedo…

Gracias Señor por todo, por cada aliento de vida que me das, por cada minuto de esta vida que merece la pena vivir pero siempre cogida de tu mano; no me sueltes Señor, o más bien no dejes que me suelte, no dejes que me pierda y que vuelva a darte la espalda. Gracias Señor.

Carmen Montes Mendoza