Laura Vincenzi era una joven italiana de Ferrara, enamorada y comprometida con Guido, con quien pretendía casarse y formar una familia. Pero un sarcoma irrumpió en la vida de esta chica de la Acción Católica provocándole la muerte en 1987 cuando aún no había cumplido los 24 años. El proceso de beatificación de la ya “sierva de Dios” comenzó en 2016 y continúa avanzando. Conozcámosla a través de Religión en Libertad

En todo momento Laura afrontó el sufrimiento junto a Dios y lo resumía así: «Abrazando la cruz=viviendo la aventura».

“El verdadero escollo de una enfermedad como el sarcoma no es la posible pérdida de un miembro, sino simplemente quedarse atascado, psicológicamente paralizado en este deseo de entregarse, en esta capacidad de expresar la vida y el amor que es posible, muy posible, incluso sin pie ni pierna o sin ojos, porque Dios está con nosotros: Dios que se hace a sí mismo, se convierte en nuestras piernas, en nuestros ojos, en nuestro guía”, escribía Laura.

“En este período siento una gran llamada a estar atenta a los demás, a las situaciones de los demás. Quizás sea una consecuencia lógica de la elección de no encerrarnos en nosotros mismos, de no permitir que nuestra situación nos lleve a un continuo ‘llanto por nosotros mismos’”.

Poco antes de morir dejó una oración escrita que, entre otras perlas, dice así:

«Señor, en mi corta vida he entendido que la vida es un camino duro, sembrado de dificultades, pero que solo se trabaja por el bien del hombre. También he aprendido que las situaciones aparentemente más críticas, …, si se viven con espíritu de confianza pueden convertirse en momentos de verdadera gracia, animados por esa libertad y seguridad de quien ya no tiene miedo porque ha puesto todo su confianza en ti.»

«Señor, ayúdame cada día a sonreír a la vida que se me da, enséñame a saber desapegarme cada vez más de mí misma, a acoger con amor y delicadeza el don de los demás que son el reflejo de tu presencia

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