Hay un artículo, escrito por María Teresa Sánchez Carmona, en Fe adulta que ha titulado «¿Quién resucita hoy?» muy bueno y que comienza así:

«¿Quién no ha sentido, en algún momento de su vida, la experiencia de morir? ¿Quién no ha sufrido el dolor físico, casi somático, de una separación indeseada, de una palabra mal dicha, de un proyecto que se trunca, de un no sentirse comprendido o aceptado?»

Todos llevamos pequeñas o grandes cicatrices grabadas en el alma producto de experiencias a lo largo de la vida que son como pequeñas muertes. «No hace falta tener grandes problemas para sentirnos morir un poco (¿cuántas veces habremos alzado al cielo de otros ojos nuestra plegaria sentida y sincera, como diciendo calladamente: “¿por qué me has abandonado?”).»

«Sí, cada uno de nosotros es un testimonio encarnado de resistencia, … de aprender a respirar hondo y reencontrar el ánimo, “el ánima”, ese soplo vital que nos mantiene vivos. Porque estamos hechos para resucitar. La nuestra es una bella historia de resurrección, un milagro de fortaleza en la fragilidad.»

Por eso cada uno de nosotros está llamado a ser testimonio de resurrección para quienes no alcanzan a ver (y aguardan anhelantes) el estallido del alba. En silencio, nos decimos: “Yo pasé por ese trance que tú atraviesas hoy y salí fortalecido. Sé de tu dolor y me conmueve. Y en cuanto quiera que venga a partir de ahora, no estarás solo/a. Seguimos adelante. Estoy contigo”.

Te recomiendo que leas el artículo completo en Fe adulta porque te va a ayudar mucho

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