Hola, buenos días, hoy Joane nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.

Desde mi sitio del coro veo el purificador de aire que hemos tenido que poner por la pandemia. Leyendo las instrucciones, dice que ayuda a deshacerse de los posibles elementos contaminantes que existen en el aire, atrapa partículas nocivas y crea una atmósfera saludable.

La verdad es que se nota mucho desde que está, no sé en lo que a los virus respecta porque no se ven, pero sí que se respira diferente. Dicen que no cualquiera vale, que tiene que tener un filtro HEPA, ¡que se queda con todo!

Y esto nos ha pasado estos días: todos somos como ese purificador de aire; nos entran partículas de dificultades, ácaros de encontronazos, contaminación que nos hiere a lo largo de la vida… Somos humanos y a todos nos llega esto por igual.

¿Dónde está la diferencia? Está en el filtro que te pones. Es verdad que las circunstancias no cambian, pues las partículas que te acompañan son las mismas. Pero, si pones filtros que no retienen o transforman todo esto, saldrá en forma de tristeza, resentimiento…

Cristo es el filtro que retiene todo aquello que te hace sufrir; ha muerto por ello y te lo devuelve resucitado; hace que dentro de ti, aun siendo las mismas circunstancias, tengas paz, confíes y vivas en acción de Gracias porque Le ves actuar en medio de la adversidad. Un filtro que te cambia la mirada.

Hoy el reto de amor es… (pincha en Dominicas de Lerma y descúbrelo)

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