Patricia era madre de dos hijas cuando se quedó embarazada de nuevo. Si situación económica era muy difícil y tenía problemas con su marido. Su médico de cabecera inmediatamente le dio el teléfono de una clínica abortiva.

Gracias a los Rescatadores Juan Pablo II, que la convencieron para que no abortara, hoy tiene a su hija Antonella y es feliz por haber tomado la mejor decisión de su vida. Además tuvo la suerte de ser bautizada por el Cardenal Osoro.

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