Otilia es una religiosa franciscana gallega que, a sus 85 años, cada mañana sale para repartir alimentos a las personas que lo necesiten.

El diario El Mundo, que ha recogido la noticia, explica que cada mañana esta monja sale a la calle con su hábito, dispuesta a aportar su grano de arena entre los más necesitados, haga sol o llueva. Todo un ejemplo.

«Reparto desde que llevo jubilada. La comida que sobra, fruta, pan, todo lo que hay la llevo al día siguiente para repartir», explica Otilia, sabedora de que su labor es, si cabe, todavía más importante en este año de pandemia en el la crisis económica a afectado a muchas familias.

La noticia completa puedes leerla en el diario El Mundo

 

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