Publica Religión Confidencial una anécdota muy buena que le ocurrió al sacerdote chileno Ramón Pérez Contreras con el Papa.

Este sacerdote estudia Historia de la Iglesia, en la Pontificia Universidad de la Santa Cruz,  en Roma. Reside en el Colegio sacerdotal Altomonte con presbíteros de cuatro continentes.

En una ocasión que los del colegio iban a asistir a una audiencia con el Papa, escribió una carta para hacérsela llegar. «Al acudir a la audiencia sentí cercana la posibilidad de entregarla, …  Muy cerca a la puerta de salida, las esperanzas de entregar mi carta se esfumaban».  Cuando les dio la bendición y salió de la sala Paulo VI, vio su oportunidad. «Con su mirada me dijo acércate y yo lleno de alegría y con un poco de picardía le dije: “Padre Jorge Mario (como le llamaban en las villas) soy chileno”, a lo que me respondió rápidamente “y yo que culpa tengo”, nos miramos y los dos nos reímos mucho, relata el sacerdote chileño.

Pero la cosa no quedó ahí porque pasados unos días recibió una llamada del Santo Padre. «Muy emocionado conversamos unos minutos.  Me impresionó su humildad y el cariño con el que me habló». Relata emocionado el sacerdote chileno.

“Santo Padre, ¿y nos podremos tomar unos mates?”, a lo que me respondió: “Ahora mismo no, porque estoy con mucho trabajo, pero tú tranquilo, que ya vamos viendo cuando nos juntamos”.

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