Novela intimista sobre la vida de una mujer argelina en París, que añora su patria. Narrada en primera persona por la protagonista, el relato rememora en forma de memorias, sin orden cronológico y de forma parcial, recuerdos y momentos que han marcado su vida. A sus casi treinta años y cuando su hermana pequeña está a punto de contraer matrimonio, la joven se plantea su situación actual entre dos mundos opuestos, antagónicos: París y Argel, la libertad frente a la tradición, la vida profesional frente al matrimonio obligado. Al terminar sus estudios universitarios, hace cinco años, se traslada a París, donde trabaja en una editorial para niños como responsable gráfica. En un diminuto piso de alquiler, pasa las últimas horas del día, de una existencia vacía, de amigos superficiales: “una vida sin color, sin emociones, sin placer” (p. 49). Deslumbrada al llegar a París, la ilusión ha ido desapareciendo con el paso del tiempo y, en su día a día, ahora se siente extranjera y extraña.

Ante el compromiso de su hermana pequeña y su regreso obligatorio a Argel durante unos días, los recuerdos se van desencadenando en su mente: la vuelta a su niñez, sus compañeros de colegio, su gran desengaño amoroso con Kamil que le rompió el corazón, la muerte de su padre que dejó huérfana a toda la familia, la intransigencia de su madre, el alejamiento de su hermana… Así dice la protagonista: “Cuando la gente recuerda su adolescencia con nostalgia me dan escalofríos. No quiero una segunda oportunidad, una vuelta atrás, por culpa de los incómodos discursos de mi madre, el colegio, las vacunas… Esos pequeños recuerdos son piedras en el bolsillo, me pesan. Me evocan sufrimiento y corazones rotos” (p. 120). Porque en la ciudad de Argel la protagonista tampoco ha encontrado su lugar, porque no se trata de la idílica “Argel, la blanca, la eterna, la absoluta, la de Camus” (p. 35).

Como afirma la crítica, la autora Kaouther Adimi “describe con frescura y sensibilidad nuestras contradicciones internas, el peso de nuestros orígenes y de nuestro pasado”, poniendo de manifiesto la soledad, la incomprensión, las dudas y la angustia que sufre la protagonista, una mujer que habita entre dos mundos en apariencia irreconciliables: “¿Dejaré de estar plantada en el medio?”. Quizá en algún momento pueda volver a disfrutar de sus orígenes, de su pasado, cuando se hayan superado los obstáculos políticos y sociales, cuando la sociedad sea más abierta y moderna.

Reseña de Ana María Díaz Barranco para Club del lector

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