Escribe María José Atienza un artículo en Omnes, a propósito de la recién aprobada ley que aprueba la eutanasia, y que tiene un título brutal y muy real: «Lo mejor es que te mueras».

La apuesta desmedida por la muerte es uno de esos síntomas de nuestro camino destructivo como sociedad. Es unánime la voz de profesionales sanitarios, de familiares y de personas que se encuentran en situaciones no precisamente idílicas, cuando destacan que un enfermo terminal no pide la muerte: pide la eliminación del sufrimiento, no de la vida.

Con la ley de eutanasia, lo que estamos diciendo a otras personas es: “lo mejor es que te mueras”. Sí, tú… por viejo, por depresiva, por estar impedido, por tener tal o cual síndrome… “Lo mejor es que te mueras… porque yo no voy a cuidarte”. Más aún, la aprobación de esta ley, junto al escaso apoyo existente en España al desarrollo y universalización del acceso a los cuidados paliativos, conlleva un mensaje adicional: “Lo mejor es que te mueras… porque yo no voy a cuidarte y no pienso ayudar a que otros lo hagan”.

Afirma con rotundidad que la vida, cuando hay medios, no ensañamiento, cuando hay posibilidades y, sobre todo, cuando hay cariño, merece ser vivida.

Te recomiendo que leas este artículo completo en Omnes

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