Quisiera iniciar este artículo con una premisa central: no existe nuestra “media naranja”. Simple y sencillamente por que no estamos incompletos, ni partidos, ni rotos. No necesitamos que otra persona nos complete. Sí creo que es importante saber distinguir si esta persona es buena para mí y si yo soy bueno para ella. Así, teniendo la información necesaria, podré tomar decisiones importantes.

 ¿Indicada para quién…?
 

Esta es una de las preguntas que más he escuchado en los últimos años: “¿Cómo sé si es la persona indicada?”. Y mi respuesta siempre es: “¿Indicada para quién…?”. Pues, al final del día, como seres humanos, somos libres, podemos determinar el rumbo de nuestra vida. Y, en ese sentido, no todos buscamos lo mismo. Un buen ejemplo de ello es el hecho de que optamos por desempeñar distintas profesiones. No todos son contadores, no todos son administradores, mercadólogos, políticos, médicos, psicólogos… Cada persona elige lo que más se adecúa a sus anhelos y aspiraciones.

 Elegir pareja no es muy distinto de este ejemplo. Cada uno admira y desea cualidades distintas en una pareja (o potencial pareja), y por esa razón no creo que exista una respuesta que se pueda dar desde el exterior. Lógicamente, estoy de acuerdo en que hay cuestiones universales (quizá) que son admiradas o rechazadas: un indicador universal de que la otra persona quizá no sea la mejor opción es que actúe violentamente (contigo o con otros), o un indicador universal de que tal vez sí sea una buena opción es su sentido de la responsabilidad.
 

Bien, sí: ahí tenemos elementos a considerar, pero creo que más allá de eso, hay cuestiones más personales que cada uno de nosotros busca en un compañero.

 ¿Qué es lo valioso para ti?
 

Siempre trato de regresar la pregunta: “¿Esa persona cumple con lo que tú deseas? ¿Con lo que es importante y valioso para ti?”. Y ojo: no estoy diciendo que tenga que ajustarse absolutamente a nuestros caprichos… Pero, vamos: todos tenemos una listita (y, si no la tienes, ¡corre a hacer una!) de lo que nos gustaría que nuestra pareja (o futura pareja) tenga (o no tenga). Y propongo hacer algo… Si quieres llevar a cabo el ejercicio conmigo, ¡adelante! Si lo quieres escribir, ¡adelante! Si quieres simplemente seguir leyendo, ¡adelante! Sólo aclaro que no existen respuestas correctas o incorrectas… ¿Va?

 1. ¿Qué es esencial que la otra persona tenga?
 

Aquí indicaremos lo que, de no estar presente, sería un indicador para no seguir o siquiera iniciar con una relación. Por ejemplo, para mí, algo esencial, al ser creyente y practicante (o, por lo menos, al intentarlo cada día) era que la persona que llegara a mi vida fuera una persona creyente y practicante. ¿En qué medida? ¡En la que fuera! Pero que fuera creyente y practicante.

 Eso para mí era importante… quizá para ti no lo sea, pero, ¿qué sí te resulta esencial? ¿Que sea una persona amable, respetuosa, trabajadora…? ¿Que comparta contigo los mismos valores o creencias? ¿Qué…?
 2. ¿Qué me gustaría que esa persona tuviera… pero que no sería el fin del mundo si no lo tuviera?
 

Aquí soy más flexible: reconozco que es deseable o muy bueno que la otra persona tenga estas cualidades, pero, de no ser así, no pasa nada: puedo seguir o iniciar con la relación. Por ejemplo: a mí me hubiera gustado que compartiéramos los mismos gustos musicales…, pero, si no los tenemos, no pasa nada (que, por cierto, María, mi esposa, y yo no los compartimos).

Quizá te gustaría que disfrute la playa como tú, o que estudie la misma carrera que tú, que viva en tu misma ciudad, no sé… ¿Qué sería deseable, pero no resultaría un impedimento para iniciar o continuar con esa relación? ¡Anótalo!

3. ¿Qué sería importante y esencial que la otra persona no tenga?

 ¿Qué sería un “no” absoluto para iniciar o continuar con esa relación, si la persona tiene algo de esta lista? Por ejemplo: yo no iniciaría una relación (aunque la perdosa cumpliera con todos los puntos de la primera pregunta) si se tratara de alguien violento, o que hace cosas ilegales para vivir (es un mero ejemplo), o que es flojo, o sucio, ¡qué se yo!

 4. ¿Qué no me gustaría que la otra persona tuviera, pero, si llega a tenerlo, no sería el fin del mundo?
 

Habrá cosas que preferiría que no fueran así, pero que, si lo son, estaría dispuesto a vivir con eso. Por ejemplo: que sea de otro país/ciudad, que sea de otra religión…¿Qué sería aceptable para ti?

 * * *

 Creo que, definiendo estas cuatro preguntas, seré capaz de discernir mejor lo que deseo (o no) en alguien. Y, sobre esta base (conformada por mis gustos, mis valores, mis deseos…) podré definir si esta persona es buena para mí y si yo lo soy para ella. También podré mirar al pasado, analizar mis relaciones anteriores… ¿Qué me gustaba de ellas?, ¿qué no? ¿Qué aprendí? Allí encontraremos muy buenas respuestas: ¿qué es importante y valioso para ti?

Publicado por Bernardo Dueñas en Ama fuerte

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