Vio delante una espesa sombra negra. La sombra era en realidad una suerte de telarañas
superpuestas. Unas arañas grandes y horribles estaban sentadas por encima de él en las
ramas. Una de las arañas gordas corrió a lo largo de unas cuerdas hasta llegar a una docena de bultos.

El pie de un enano sobresalía de algunos bultos, y aquí y allá la punta de una nariz.
Se le ocurrió la idea de alejar a las arañas de los enanos. Les tiró piedras y cantó una canción para enfurecerlas. Prácticamente todas las arañas fueron tras él. Tenía un tiempo precioso.

Llegó al primer bulto. «Fili o Kili’, se dijo. Consiguió cortar gran parte de las cuerdas. Fili ayudó todo lo que pudo al Hobbit, aunque se sentía mareado y enfermo a causa del veneno. Ninguno se encontraba mejor y algunos bastante peor pues apenas habían podido respirar.

Los enanos bajaron gateando, o saltando o se dejaron caer, la mayoría muy temblorosos y
torpes de piernas. Allí se encontraron por fin los doce, contando al pobre Bombur, a quien
sostenían por ambos lados.

-Voy a desaparecer- dijo Bilbo- alejaré a las arañas de aquí.

La salud es de las cosas que más valoramos, sobre todo cuando no la tenemos. Es difícil
aceptar nuestras limitaciones, la vejez, el agotamiento, los síntomas, el dolor…y cualquier
enfermedad, sobre todo si es crónica.

Pero la enfermedad no debe ser la protagonista.

Uno no es un diabético, sino una persona con diabetes. No es un enfermo mental, sino una
persona con una enfermedad mental. Siempre, siempre el foco debe estar en la persona.
Es la enfermedad algo sobrevenido, que nos limita, pero no nos inutiliza.

Se puede afrontar una enfermedad como un instrumento que tendremos que manejar a partir de ese momento. Y a los instrumentos se les da un uso.

¿Qué uso le doy a mis limitaciones? ¿Me doy cuenta de que mi fragilidad me puede hacer más humilde, más comprensivo, más paciente? ¿Me escondo en mis enfermedades para no afrontar los problemas? ¿No serán una oportunidad de apoyarme en otros y salir de mi autosuficiencia? ¿Puede mi enfermedad ayudar a otros?

¿Puede ser un arma de salvación?

Espacio para añadir comentarios si queréis ______________________________________________________________________
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Los enanos siguieron adelante. Se sentían enfermos y débiles y arrastraban las piernas y
cojeaban.

De pronto, Bilbo reapareció. Se movía adelante y atrás, rasgando los hilos de las arañas,
cortándoles las patas y acuchillándoles.

Por fin, cuando Bilbo sentía que no tenía ya fuerzas para levantar la mano y asestar otro golpe, de pronto abandonaron la persecución y no los siguieron más.

El trabajo para hoy consistirá en ver el árbol genealógico del que procedo, en concreto como han vivido la enfermedad los que me precedieron y meditar sobre ello. Haré propósito de cuidar más a los que me rodean, mis hijos, mis hermanos, mis padres…mi árbol y tantos otros…

Ninguno estaba en disposición de ir a buscar algo o encontrar el sendero perdido. En la
fatigada cabeza de Bilbo no había otra cosa. Se sentó y clavó los ojos en los árboles que se
sucedían en incontables hileras.

C. Hoyos

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