Normalmente la Cuaresma es conocida por ser tiempo de conversión, lo que se traduce en tiempo de ponerse propósitos, ser más exigentes con nosotros mismos y mirarnos más, hacer más examen de conciencia y, por ende, desanimarnos porque no hacemos las cosas todo lo bien que querríamos y nos molestamos con nuestra miseria e incapacidad. 

Pero, ¿en qué espejo te miras tú? ¿Bajo qué mirada contemplas tu vida? Puedes mirarte en tu propio espejo y muchas veces solo verás tu miseria y mediocridad y te desanimarás… o, al contrario, puedes ver que todo lo haces fenomenal y que lo estás haciendo lo mejor que puedes. También puedes mirarte en el espejo de tus padres y seguro que hay un rintintín porque te reprueban algunas cositas… puedes mirarte en el espejo de tus amigos y consolarte en eso porque tus amigos te quieren y te subirán la autoestima… pero verdaderamente… ¿quién te conoce en verdad?

¿Te miras en el espejo de Dios? Y, ¿qué ves? Vive en tu vida la mirada amorosa de un Padre que te ama infinita y totalmente. Esto, ¿te lo crees? ¿Te miras como Dios te mira? ¿Qué implicaciones tiene esto en tu vida? ¿Cómo crees que es la mirada de Dios? Porque también puede ser que miremos a Dios desde una mirada deformada, no sabiendo de verdad que Dios es nuestro Padre, nos conoce y nos ama, nos mira con ternura pero también sabe qué podemos dar y por eso nos exige con dolor, nos purifica…

Conoce y ama como Dios te contempla, te mira, y mírate como Él te mira. Descansa en su mirada y confíate a Él, abandónate en Sus brazos y cuéntale las cosas con total sencillez y humildad, como una hija cuenta las cosas a su Padre. Mira las cosas bajo la mirada divina y descansa en eso, no te exijas más que Él, no te escondas, vive a Su ritmo. Ten siempre presente esto, vive para el Padre, como Cristo, porque Él sabe más, Él ya sabe todo antes de que vayamos y se lo contemos. Descansa en el amor de Dios y deja que Él te modele y te purifique. Abandonado en sus brazos. 

Como el hijo se parece a su padre, así nosotros, si nos miramos con la mirada correcta veremos la semejanza con Dios, con nuestro Padre. Eso sí, mírate en el espejo correcto, sé valiente y descansa en el amor de Dios. 

Artículo anterior¿Qué significaba decirle mi SÍ a Dios? Testimonio de Prado Polo
Artículo siguienteTeresita ya es misionera desde el Cielo